Si hay algo en lo que todo el equipo de "El hombre que mató a Don Quijote" coincide es en el caos y la locura que rodeó el rodaje de este filme que clausura hoy la 71 edición del Festival de Cannes. Para su director, Terry Gilliam, la consigan es "más es más".


Así lo afirmó hoy en rueda de prensa el británico Jonathan Pryce, que interpreta al Quijote en un filme que Gilliam ha tardado 25 años en completar y que cuenta como protagonista con Adam Driver en un amplio elenco que incluye a Stellan Skarsgard, Olga Kurylenko, Joana Ribeiro, Jordi Mollá, Sergi López, Óscar Jaenada o Rossy de Palma.

Todos ellos arroparon a Gilliam en una divertida rueda de prensa en la que era imposible discernir qué era ironía y qué verdad en las respuestas del realizador, que contagió sus risas y locura al resto del equipo.

Eso es lo que pasa siempre en los rodajes de Gilliam, como recordó Pryce, que ya trabajó con él en “Brazil” (1985).

Hasta entonces, había participado en muchas producciones, sobre todo de televisión y había aprendido con directores como Stephen Frears que en la pantalla “menos es más”, Hasta que llegó a Gilliam y ese lema se convirtió en “más es más”.

Eso le permite poner toda su energía en el trabajo y gozar de una enorme libertad porque es un director “constantemente inspirador y creativo”.

Además, y tras asegurar que está feliz “simplemente por estar trabajando”, el actor ironizó con seriedad que gracias a que Terry Gilliam superó tantos obstáculos durante estos 25 años, pudo esperar a “que fuera lo suficientemente mayor para hacer el papel”.

Un sentido del humor compartido por todo el equipo, con Gilliam en algunos momentos incapaz de hablar por las risas y que incluso contagió al habitualmente serio Adam Driver cuando el director dijo que le escogió porque “es barato y disponible”.

Driver interpreta en el filme a Toby, un director de cine americano que regresa a La Mancha para grabar su personal visión del Quijote de Cervantes tras haber rodado un primer filme sobre el hidalgo diez años atrás. Y en ese regreso, es él quien empieza a comportarse como el caballero andante.

Para el actor, conocido por ser el malvado Kylo Ren en “Star Wars”, la única manera de trabajar con Gilliam es llegar al rodaje “tan dispuesto a improvisar como sea posible” porque todo el trabajo previo o las ideas que tengas son imposibles de mantener. “Tienes que confiar en Terry” y “entrar en su mundo”.

“En todas las películas la personalidad del director es extremadamente importante”, dijo por su parte Sergi López, que agregó que Gilliam es “un genio, un torrente de energía, un espíritu de felicidad, de inspiración y de libertad”.

Una película en la que Rossy de Palma está implicada desde que hace 20 años el realizador le ofreció el papel de esposa del granjero que interpreta.

De “maestro de maestros” calificó al realizador la actriz española, mientras que Olga Kurylenko dijo que es la persona “más inteligente, encantadora y honesta” que ha conocido nunca.

Todo tipo de halagos que el realizador se tomaba a risa, feliz de poder estrenar una película que ha pasado por todo tipo de problemas en estos 25 años y que llegó a estar en peligro de ser exhibida en Cannes por una disputa sobre los derechos de producción.

“Quijote y Sancho son dos de los mayores referentes de la historia” entre los personajes de ficción, como reflejo de “los sueños de la gente y la realidad de la vida”, afirmó Gilliam. Y por eso ha luchado tanto para realizar un filme, que por fin ha acabado con 77 años.

Un Quijote que es “más real, más inspirador y más creíble que los mil superhéroes” que hay en el cine de hoy, con “una realidad y humanidad que demuestra lo que somos capaces de hacer los seres humanos sin superpoderes”. EFE