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La investigación de la Universidad de Colorado (EE.UU.) señala que las actividades nocturnas repercuten en el metabolismo y las funciones inmunológicas de las personas. El 20 % de los trabajadores del mundo (unos 600 millones) trabajan de noche. El doctor Antonio Abdo explicó que la conducta del trabajo nocturno ya representa una agresión a la biología humana y eso implica un cambio del sistema interno y una readaptación a la situación.


Un estudio difundido este martes por la Universidad de Colorado en Boulder en Colorado (Estados Unidos) señala que las personas que se dedican a trabajar en horarios nocturnos o quienes se dedican a estudiar de madrugada, corren un riesgo mayor de sufrir diabetes y cáncer.

La investigación indica que las actividades nocturnas modifican los niveles de proteína en la sangre, lo que, a su vez, modifica el metabolismo y las funciones inmunológicas de las personas, cambiando entonces los patrones de sueño y de alimentación.

“Cuando experimentamos algo como descompensación horaria (“jet lag”) o un par de noches de trabajo nocturno, rápidamente modificamos nuestra fisiología normal de una manera que, si continúa, será perjudicial para nuestra salud”, manifestó el director del estudio, Kenneth Wright.

El también director del Laboratorio de Sueño y Cronobiología y profesor del Departamento de Fisiología Integrativa de la universidad que hizo el estudio, dijo que el estudio se enfocó en mil 129 proteínas y encontró que 129 de ellas cambian si varía el momento de reposo o de alimentación de las personas.

El estudio

Para llegar a esa conclusión, Wright y sus colegas examinaron a seis hombres sanos, todos ellos de poco más de 20 años, que pasaron varias noches en el hospital de la Universidad de Colorado en una situación controlada que simulaba trabajo nocturno. Los voluntarios ya padecían de efectos negativos en su salud en su segundo día de “trabajar” de noche, señala la investigación.

La importancia del estudio, sostuvo Wright, radica en que, ahora que se sabe que la sangre cambia con los cambios de horarios de trabajo, comidas o sueño, los hospitales pueden desarrollar nuevos procedimientos para extraer muestras de sangre en los horarios apropiados.

A su vez, el nuevo hallazgo permitiría que los médicos realicen mejores diagnósticos y que determinen con mayor precisión en qué momento un paciente debe recibir tratamiento o medicamentos. Por eso, Wright anticipó el próximo desarrollo de tratamientos para “proteger a los trabajadores nocturnos de los peligros para su salud”. EFE