Horacio Cartes mide su futuro político después de que su renuncia a la Presidencia, presentada para jurar como senador, se quedara en el limbo tras el rechazo de varios legisladores, entre ellos de su partido, que con su ausencia en el Congreso infligieron todo un golpe a las intenciones del mandatario.


El presidente, que presentó su renuncia el lunes, vio como la misma quedaba sin efecto dos días después en el Congreso, cuando la falta de quórum evitó abordarla.

Ello plantea que no pueda asumir como senador el 1 de julio, cuando se conforme el Congreso salido de las elecciones del 22 de abril.

Cartes presentó la renuncia para no caer en la duplicidad de funciones, ya que su mandato se agota el 15 de agosto, cuando asumirá el Gobierno del presidente electo, Mario Abdo Benítez, también del Partido Colorado.

Cabe que sus legisladores afines soliciten en los próximos días nuevas sesiones extraordinarias para tratar la renuncia, buscando cambiar los votos en el Senado.

Ello le obliga a intentar nuevas alianzas, en particular dentro de su propia formación, el conservador Partido Colorado, ya que fueron varios de sus senadores los que propiciaron con su ausencia la falta de quórum.

La negociación se torna difícil debido al contundente rechazo de esos senadores a que Cartes jure como senador activo, ya que la constitución Nacional lo inhabilita.

Es por eso que el entorno de Cartes, quien acompañó a Abdo Benítez en muchas de esas giras electorales, no ha ocultado la decepción ante la ausencia en la votación del Congreso de senadores de Colorado Añetete.

Entre ellos históricos como Luis Alberto Castiglioni, que será el canciller en el Gobierno de Abdo Benítez, o Blanca Ovelar, candidata a la Presidencia en 2008.

Ambos han recibido duras críticas desde el cartismo, siendo el más belicoso el presidente del partido, el diputado Pedro Alliana, quien les acusó de traidores.

Seis de los ocho senadores de Colorado Añetete hicieron causa común con los de la oposición para dejar sin quórum la renuncia de Cartes.

Todos compartiendo el mismo argumento: que Cartes no puede jurar como senador activo puesto que la Constitución establece que un expresidente pasa imperativamente a ser senador vitalicio, sin voz ni voto.

Rechazan también, y por transgredir la Constitución, el fallo de la Corte Suprema de Justicia, que antes de las elecciones habilitó la candidatura de Cartes al Senado.

Entre los firmantes de ese fallo estaba la actual vicepresidenta, Alicia Pucheta, que sería la primer mujer en ocupar la Presidencia paraguaya si se acepta la renuncia de Cartes.

Los planes del cartismo pasan ahora por lograr un acuerdo con Colorado Añetete que salve la cara al presidente y allane su juramento como senador.

En el equipo de Abdo Benítez el planteamiento radica en si les conviene tener en el Senado a Cartes y dejar que siga siendo uno de los políticos decisivos de la próxima legislatura, con el poder que le da contar con el apoyo del partido y de una mayoría de diputados colorados.

A Abdo Benítez le pesan también sus promesas prelectorales, las de fortalecer la instituciones, y en especial una Justicia que está supeditada al poder político de turno.

En declaraciones esta semana, Abdo Benítez dijo que la Constitución no permite a un expresidente ser senador activo, pero dijo respetar el fallo de la Corte Suprema de Justicia.

No obstante dio libertad de voto a los legisladores en la sesión del Congreso para tratar la renuncia de Cartes.

De lo que decida Abdo Benítez depende mucho que Cartes jure el 1 de julio como senador.

Otra opción sería que lo haga después del 15 de agosto, pero ese juramento debe de ser aprobado o rechazado por el Senado.

Y tiene en contra un peligroso antecedente, el de Nicanor Duarte, que al terminar su mandato presidencial en 2008, y tras ser elegido senador, no pudo asumir ante la negativa de un Senado hostil.

José María Hernández – EFE