Empresarios, futbolistas, artistas y políticos son parte del legado de la comunidad de descendientes árabes en Paraguay, país que desde el 15 de agosto tendrá por primera vez un presidente con esta ascendencia, cuando Mario Abdo Benítez, del Partido Colorado, asuma el cargo.


Juan Abdo, de origen sirio y que llegó a Paraguay en la década de 1910, es el abuelo del presidente electo, según relata el libro de José Daniel Nasta “Árabes en Paraguay“.

Es además el primero con este apellido en llegar a Paraguay, donde eligió como inicial ubicación la ciudad de Pedro Juan Caballero, frontera con Brasil.

“Mario Abdo sería el primer presidente con ascendencia árabe, el exhibe orgulloso este libro (Árabes en Paraguay), está ahí en el living de su casa”, dijo a Efe el autor del libro.

Nasta, cónsul honorario de Jordania, explicó que los árabes tuvieron dos grandes migraciones hacia Sudamérica, la primera a principios del siglo pasado, en su mayoría de libaneses, y la segunda cerca de la década del sesenta.

“La migración original se dio por diferencias religiosas, los cristianos sentían que había discriminación por parte de los musulmanes, por eso la primera migración fueron fundamentalmente cristianos”, dijo Nasta, cuyo padre llegó a Paraguay en 1913 con el apellido Nassah.

Agregó que en su mayoría los primeros inmigrantes no hablaban nada de español, por lo que al llegar eran registrados con un nombre y apellido que sonaba muy similar al que ellos declaraban tener.

El abuelo del presidente electo no estuvo exento de ese proceder ya que sus dos apellidos eran Reduan Abdo, pero el primero fue reconvertido en nombre propio (Juan).

Nasta subrayó que los árabes en su mayoría desembarcaron en Sudamérica para dedicarse al comercio, al igual que en Paraguay, donde muchos establecieron sus negocios y viviendas alrededor del desaparecido Mercado Guasu, en el centro de Asunción.

Así, el abuelo de Abdo Benítez comenzó como pequeño comerciante en ese mercado con un pequeño camión que en 1930 constituía la mayor parte de su patrimonio, según relata el libro de Nasta.

El libro señala que Juan Abdo y su esposa Estanislaa donaron ese vehículo al Gobierno al estallido de la Guerra del Chaco (1932-1935), que enfrentó a Paraguay y Bolivia.

“Fue una de las tantas ocasiones que demostraron cuanto amaban a este país”, cita el libro en una de las páginas dedicas por entero a la familia del presidente electo.

Nasta mencionó también como una de los principales aportaciones a Paraguay de la comunidad árabe fue un arraigado concepto de familia y una férrea voluntad de progreso.

“Lo que le dieron los árabes a Paraguay: trabajo, un concepto muy fuerte de familia, y un deseo de progreso, esto tiene que ver con las carencias que tuvieron que soportar los árabes originales”, añadió Nasta.

El autor destacó además que esas familias se integraron en la sociedad paraguaya, donde brillaron como referentes en diversos ámbitos profesionales.

“El árabe siempre tuvo un principio de una conducta integracionista, no se mantuvo aislado”, señaló Nasta.

Y apostaron además por la educación de sus hijos, como se puede comprobar en la fecunda descendencia que ha dejado nombres de referencia en el país.

Así, el libro menciona a personalidades con esa ascendencia como Miguel Bajac, actual magistrado de la Corte Suprema; al ex canciller Bader Rachid Lichi; al conocido cantante de música tradicional paraguaya Quemil Yambay; o a Osvaldo Domínguez Dibb, histórico exdirigente del Club Olimpia.

Y en la historia del país figura desde ahora Abdo Benítez, quien tras ganar las elecciones generales del 22 de abril se convertirá en agosto en el primer descendiente de árabes en alcanzar la Presidencia de Paraguay. EFE – Carlos Pefaur