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 Unos 2.000 líderes religiosos afganos pidieron hoy en una cumbre en Kabul a los talibanes que abandonen la guerra "ilegítima" y acepten la oferta de paz del Gobierno, una reunión que quedó enturbiada con un atentado suicida que causó ocho muertos reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico (EI).



El Gran Encuentro por la Paz en Kabul, que congregó a líderes religiosos procedentes de las 34 provincias afganas, tuvo su punto álgido con la promulgación de un edicto religioso o fatua en la que se pedía a los talibanes que pongan fin al conflicto en Afganistán.

“La actual guerra en Afganistán es ilegítima y no tiene ningún tipo de justificación religiosa”, aseguraron los líderes religiosos en la fatua, leída ante los asistentes por el clérigo Bakhshi Muhsini.

Según la fatua, “en base a las enseñanzas islámicas, todos los aspectos de esta guerra son ilegítimos”, por lo que pidieron el “inmediato cese al fuego” en un conflicto en el que pierden la vida a diario “decenas de afganos inocentes” y que sólo aporta al país “más miseria y destrucción”.

Los clérigos recordaron que un 99,9 % de los afganos son musulmanes y las guerras entre musulmanes están prohibidas, a lo que se suma, según las enseñanzas del Corán, la imposibilidad de alzar las armas “contra un Gobierno islámico legítimo”.

“Agradecemos profundamente y apoyamos la oferta de paz del Gobierno afgano a los talibanes y pedimos de manera enérgica a los talibanes que den una respuesta afirmativa a la oferta de paz del Gobierno”, aseguraron los clérigos, que se ofrecieron a “mediar”.

El presidente afgano, Ashraf Gani, celebró la fatua emitida por la ulema de su país y señaló que ha pedido a todos los órganos de Gobierno que preparen sus planes para implementar y ejecutar las sugerencias de esta fatua en los próximos días.

“Una vez más digo a los talibanes armados que la paz es la orden de Alá. La paz es la principal exigencia de la nación afgana, en lugar de conducir esta desafortunada guerra impuesta elijan la paz a través de un diálogo entre afganos y en vez de destruir el país participen en su reconstrucción”, declaró Gani.

El pasado febrero, el presidente afgano presentó una ambiciosa oferta de paz a los talibanes que incluía el permiso para la apertura de una oficina política, su reconocimiento como formación política o la liberación de presos, entre otras medidas.

Pero la principal facción de los talibanes, liderada por el mulá Haibatullah, rechazó esa opción a finales de abril calificando la propuesta de diálogo como un “esfuerzo por engañar” y una “conspiración”.

Los talibanes también se distanciaron hoy en un mensaje remitido a Efe por su portavoz, Zabihullah Mujahid, del edicto religioso emitido en Kabul, ya que, aseguraron, esas cumbres son “planeadas, facilitadas e implementadas” por Estados Unidos.

“El Emirato Islámico de Afganistán (como se denominan a sí mismos los talibanes) llama a este proceso, que es organizado bajo el nombre de académicos religiosos, como un proceso puramente americano y en contra del islam”, sentenció el portavoz insurgente.

La gran reunión religiosa de hoy por la paz quedó enturbiada cuando tras su conclusión en una de las vías de acceso al complejo en el que tuvo lugar el encuentro un atacante suicida detonó los explosivos que portaba, matando a seis civiles y a un policía, más al propio kamikaze, y causando heridas a otras nueve personas.

El EI asumió la autoría del atentado en un escueto comunicado difundido en la red de mensajería Telegram por la agencia afín a los yihadistas, Amaq, en el que aseguró haber matado y herido a 40 líderes religiosos y “elementos de seguridad cercanos al Gobierno”.

Afganistán permanece en una situación estancada de conflicto tras el final de la misión militar de la OTAN en el país a principios de 2015, lo que facilitó inicialmente un avance militar de los talibanes.

El Estado controla alrededor de un 56 % del territorio, mientras que los talibanes controlan en torno al 11 % según fuentes estadounidenses. EFE