La apuesta por su meta y capitán Manuel Neuer, que ha pasado por ocho meses de baja, es sin duda el mayor riesgo que ha decidido afrontar el seleccionador Joachim Löw de cara a Rusia 2018 pero también hay otras decisiones límite, como el descarte del extremo del Manchester City, Leroy Sané.


La prioridad de Löw ha sido tener una plantilla equilibrada, con al menos dos opciones para cada posición y, en caso de duda, dándole prioridad a futbolistas que pueden jugar en diversas demarcaciones.

Neuer irá como titular y como capitán, pese a su larga baja, en detrimento del barcelonista Marc André ter Stegen, que tendrá que resignarse a ocupar el banquillo de suplentes y que era el candidato para suplir a Neuer, y de Bernd Leno, que fue uno de los descartes de Löw.

El descarte de Leno como tercer portero también tiene cierto riesgo ya que Löw se decidió por Kevin Trapp, que tiene menos ritmo de competición tras haber perdido la titularidad en el PSG. Aunque mientras funcione la apuesta por Neuer se trata de un riesgo más bien teórico. Alemania irá a Rusia con tres porteros de los cuales sólo uno -Ter Stegen- ha tenido ritmo de competición durante la temporada.

La ausencia de Sané, en cambio, fue una sorpresa. Muchos esperaban que, además del descarte esperado de Nils Petersen, la otra ‘víctima’ fuese el centrocampista Sebastian Rudy en vista de la presencia de Sami Khedira, Ilkay Gündogan y Toni Kroos, candidatos a jugar de volantes mixtos o volantes de contención, y de que Ginter y Süle también pueden jugar en esta última posición.

Sin embargo, Löw prefirió renunciar a un jugador desequilibrante por la banda, confiando probablemente en las opciones que tiene con Marco Reus, Julian Draxler, Thomas Müller y Timo Werner que, aunque es el principal candidato para jugar en el centro del ataque, también podría hacerlo como extremo.

EFE