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El estigma y la vergüenza que sienten los pacientes que padecen hidradenitis supurativa llevan a que esta enfermedad de la piel sea poco conocida y, por ende, hace que su diagnóstico se retrase entre ocho y 10 años. El doctor Antonio Arbo explicó que se parece bastante al acné pero que tiene cura con un tratamiento adecuado.


“Es una enfermedad tan frecuente como la psoriasis. Muchos la tienen y también la esconden. Es una enfermedad tabú”, explicó a Efe Gladys León Dorantes, especialista en dermatología y presidenta de la Fundación Mexicana para la Dermatología.

El 6 de junio se conmemora el Día Mundial de la Hidradenitis Supurativa con el fin de hacer conciencia de la enfermedad, la cual, según la especialista, provoca vergüenza, lo que lleva a que los pacientes no se atiendan “y con ello se vea afectada su calidad de vida”.

La hidradenitis supurativa es una enfermedad cutánea inflamatoria, crónica y recurrente que se genera por la obstrucción de las glándulas sudoríparas apócrinas.

Se manifiesta en zonas del cuerpo en donde hay fricción o en zonas con alta densidad de sudor como las axilas, ingles, debajo de los senos y glúteos.

“Se caracteriza por abscesos y fístulas que van dejando cicatrices. Las lesiones son dolorosas, se agrandan y supuran, lo que ocasiona que los pacientes no puedan sentarse o no puedan mover los brazos a causa del dolor, lo que impacta mucho en su calidad de vida”, afirmó la experta.

Aproximadamente 50 % de los pacientes experimenta picazón, ardor, escozor, dolor y mal olor. Y aunque las lesiones aparecen en lugares poco visibles, al romperse manchan la ropa y pueden despedir un olor desagradable.

“Esto provoca cierto estigma social y emocional, lo que condiciona tanto las relaciones afectivas y laborales como la autoestima”, resaltó la dermatóloga.

De acuerdo con León Dorantes, es de dos a cinco veces más frecuente en mujeres que en hombres, y se estima que a nivel mundial afecta a poco más de 1 % de la población, aunque en México no hay datos de ello debido a que pocos pacientes tienen un diagnóstico.

La especialista aseguró que los primeros síntomas aparecen en edades tempranas, generalmente entre los 15 y 20 años, y aunque se desconocen sus causas, en 40% de los casos se ha encontrado que el paciente tiene algún antecedente familiar con esta enfermedad.

“Existe predisposición genética y factores como problemas hormonales u obesidad hacen más propensas a las personas a desarrollar esta afección”, mencionó.

Pese a que es un padecimiento que no tiene cura, la experta resaltó la necesidad del tratamiento oportuno, pues eso puede evitar que la enfermedad se agrave.

“Existen ahora tratamientos muy innovadores, pero lo más importante es el diagnóstico temprano”, dijo.

La experta señaló que los desodorantes, productos de depilación, la fricción, el rasurado, el calor y el sudor actúan como factores agravantes, por lo que es de gran importancia acudir con un especialista ante la aparición de las primeras señales.

“Hay pacientes que no asisten a consulta porque las lesiones aparecen en zonas íntimas y sienten vergüenza, pero entre más avance la enfermedad sin tratamiento es más difícil combatirla”, concluyó León Dorantes. EFE