El economista Fernando Masi considera que la baja presión tributaria de Paraguay, la menor de la región, no implica mayor competitividad para el país ni actúa siempre como un aliciente para la inversión extranjera.


“La competitividad del país no está dada solamente por el hecho de que sea barato invertir, sino por el hecho de tener cualificación de la mano de obra, y si no hay gastos sociales, no hay cualificación de la mano de obra; o por el hecho de tener infraestructuras físicas, y nosotros no podemos endeudarnos sin tener capacidad de pago”, señaló el experto a Efe.

Masi, director del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep), lamentó que este sea un argumento recurrente de “ciertos sectores políticos y empresariales, quizá por motivos electorales”.

A pesar de esa arraigada idea, el economista percibe “mucha sensibilidad social últimamente en Paraguay sobre los gastos que tienen que aumentar para la cobertura de la parte del bienestar”.

“Esa es la vía que hay que utilizar para hacer la reforma tributaria y demostrar que los que más tienen que pagar no lo están haciendo”, expresó Masi, que esta semana intervino en un seminario sobre protección social y equidad tributaria en Asunción.

En su opinión, ahora “existe mucha mas conciencia de la que existía cuando se hizo la reforma en el año 2004”, aunque una nueva modificación “tiene que partir con una iniciativa del poder Ejecutivo”.

Masi comentó que no se prevé una reforma tributaria cercana en Paraguay con base en lo dicho en su campaña electoral por el ganador de las elecciones, el oficialista Mario Abdo Benítez, del conservador Partido Colorado, de no hacer modificaciones al respecto.

No obstante, Masi prefiere esperar a conocer “las autoridades económicas del nuevo Gobierno electo para poder saber si existe o no voluntad del Ejecutivo para ese tipo de cosas”.

A su juicio, uno de los primeros pasos en una reforma tributaria en Paraguay debería ser cambiar los límites del Impuesto a la Renta Personal (IRP), que en la actualidad se encuentra en el 10 %.

“El 10 % no es el límite; el límite puede ser el 15 % o el 20 % a los que tienen más. Si se logra eso, es prácticamente como una subida de impuestos”, apuntó el economista en alusión a los impuestos directos, donde el mayor margen de actuación tiene el Estado.

El gravamen que más aporta a la recaudación en Paraguay es el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), un impuesto indirecto que afecta por igual a todos los consumidores.

Asimismo, Masi también criticó el “fortísimo” rol de los empresarios de soja y ganaderos, que presionan sobre el Estado y, al mismo tiempo, el limbo impositivo que existe para ese sector.

“El sector agropecuario no está pagando porque no existe un control de pagar. Es más el potencial recaudado que no se está pudiendo recoger, solamente son unos pocos los que hacen declaraciones juradas”, puntualizó.

Al igual que asegura que existe mayor concienciación sobre el pago de impuestos, también sostiene que la sociedad se ha vuelto más crítica con los evasores.

“Se fue haciendo pública esta cuestión de que los sojeros no pagan nada frente a los otros que sí pagan, y se creó una conciencia social, no solamente desde el sector progresista política paraguayo, sino de ciertos sectores oficialistas que decían: ‘esto es el colmo, tenemos que ponerles algún impuesto a esta gente'”, concluyó el economista. EFE