En forma automática se promulgó el 7 de junio la Ley Nro. 6094/2018, “Que autoriza al Poder Ejecutivo-Ministerio de Defensa Nacional a transferir en venta unas 500 hectáreas de la finca Nro. 916 a favor de El Farol S.A. de Adelaida Cañete”.


Opinión de Rafaela Guanes de Laino, presidenta de la Fundación Manuel Gondra

El negocio se inició el 3 de diciembre de 2013, con el proyecto presentado por los Diputados colorados Tomás Rivas y Oscar Núñez, aprobado en 15 días. Luego de una pausa de cuatro años, volvió con fuerza al Senado el 19 de diciembre de 2017, que lo aprobó el 17 de mayo pasado, remitiendo el mismo al Ejecutivo el 29 de mayo.

Recibido en Presidencia, se tuvo dictámenes de la Secretaría del Ambiente y del Ministerio de Defensa Nacional que recomendaban objetar la venta porque el inmueble está dentro de los humedales del Bajo Chaco. La Contraloría General de la República también recomendó que la empresa abandone el lugar, ya que es área silvestre protegida, según Decretos 6473/11 y 8424/12.

El titular del Ejecutivo pasó por alto estos dictámenes y dejó pasar el plazo para conseguir la sanción automática que convierte a ese predio alquilado desde 2009, en forma definitiva en un depósito de basura.

Estos datos fueron publicados el 8 de junio.

Los humedales son recursos vitales, ricos en biodiversidad, con determinadas funciones. Hacen de reservorios del agua de lluvia que luego recarga acuíferos y controlan inundaciones porque absorben las crecidas. Son fijadores de Carbono porque mantienen una biomasa vegetal importante. Retienen materia orgánica por lo que son también fuente de alimento para especies ícticas.

Los humedales son eco sistemas de transición entre la tierra y el agua, conocidos como riñones del planeta por su función depuradora. Las aguas que llegan cargadas de sedimentos, pasan por esta esponja natural, y salen filtradas. En Sudamérica están los corredores de humedales, más extensos del mundo.

El mal manejo de un humedal afecta al cumplimiento de sus funciones. La desertificación es una de las consecuencias del abuso. Un gobierno serio cuida un recurso de tanto valor y jamás permitiría que se convierta en un vertedero de basura. Con una mínima y básica sensatez se hubiera optado por el principio de precaución.

No fue suficiente para Horacio Cartes con tumbar 2 millones de árboles en 2 meses, decreto a medida mediante, ahora convierte un humedal en basurero. Con semejante e irresponsable desatino para con el ambiente, ni Humberto Rubin con su incansable labor podrá lograr que “el Paraguay respire a todo pulmón”.