Algunas presuntas víctimas de abusos sexuales cometidos por el clero chileno criticaron hoy que la renuncia del obispo de Valparaíso, Gonzalo Duarte, aceptada este lunes por el papa Francisco, se concretara debido a su edad y no por las denuncias de abusos y encubrimiento que pesan en su contra.


La salida del ex obispo fue aceptada por el Papa Francisco

“Me parece pésimo (…) no es justo que Gonzalo Duarte salga por la puerta ancha”, dijo el exseminarista Marcelo Soto en una entrevista con Radio BioBío.

El papa Francisco anunció este lunes que aceptaba las renuncias de Duarte y de los obispos de Osorno, Juan Barros, y de Puerto Montt, Cristián Caro, las primeras dentro del plan de renovación de la Iglesia en Chile, que atraviesa por la peor crisis de su historia por las denuncias de abusos sexuales.

Fuentes eclesiásticas precisaron, sin embargo, que Duarte había presentado su renuncia con anterioridad y que le fue concedida porque tiene 75 años, la edad a la que los obispos suelen abandonar sus funciones en las diócesis.

Marcelo Soto sostiene que en 1992, cuando era seminarista en San Rafael de Lo Vásquez, cerca de Valparaíso, un sacerdote le tocó los genitales e intentó abusar de él.

Asegura que denunció los hechos ante Gonzalo Duarte, que era vicario general de la diócesis de Valparaíso, pero no hizo nada.

“Duarte me sugirió que no lo comentara con nadie porque siempre ‘el hilo se corta por lo más delgado’. Con esto intentaron amenazarme para que me quedara callado”, relató.

Soto afirmó que fue testigo de “conductas impropias” de algunos sacerdotes, entre los que estaba Duarte, hacia seminaristas.

“En el caso de Duarte, por ejemplo, era mucho de andar tocando a los seminaristas, de hacerles mucho cariño en la cabeza, en los hombros, en el cuerpo, aunque nunca vi que les tocara los genitales”, explicó.

Durante los últimos días han surgido nuevas denuncias contra Duarte y otros religiosos de seminarios e iglesias de la región de Valparaíso.

Mauricio Pulgar, que era seminarista en Valparaíso en la década de los noventa, relata declaraciones fuera de lugar de Gonzalo Duarte cuando este era profesor de liturgia en el seminario.

“Se obsesionaba con hablar de temas sexuales que no tenían nada que ver con liturgia. Un día, por ejemplo, empezó a decir que si uno tenía una erección y no sabía qué hacer, o si uno se masturbaba mucho, tenía que hablar con él, porque él era la persona adecuada”, dijo Pulgar a BBC Mundo.

Sebastián del Río, otro exseminarista, explica que Duarte lo nombró su secretario después de finalizar sus estudios en el seminario, mientras estaba a la espera de ser ordenado sacerdote.

“Me trataba pésimo. El maltrato, el abuso, la prepotencia, lo pasé muy mal en ese tiempo”, relató a BBC Mundo.

Del Río asegura que un día Duarte lo llamó a su departamento para hablar sobre su ordenación. “Mientras conversábamos, Gonzalo Duarte se mete al baño, me dice ‘acompáñame’ y se desnuda el dorso”.

“Me pasa un tubo de crema y me dice: ‘hazme masaje en la espalda porque estoy con tanto dolor’ Yo lo quedo mirando y le digo que por favor no se entere nadie porque no corresponde”, señaló Del Río.

Varias de las presuntas víctimas de la zona de Valparaíso han pedido reunirse con los enviados especiales del papa Francisco, el maltés Charles Scicluna y el español Jordi Bertomeu, que hoy llegaron a Chile para seguir con sus indagaciones.

Fuente: EFE