La Cámara de Diputados de Paraguay dejó por el momento al país, y a las paraguayas en particular, sin la reclamada Ley de Paridad Democrática, que abogaba por la inclusión de cuotas 50-50 en la representación política, y que fue aprobada sin los artículos que establecían de forma explícita esa igualdad.


La decisión esta semana de 45 diputados, la mayoría oficialistas, que votaron a favor de suprimir los puntos paritarios, cercenó un proyecto que ahora corresponde ser tratado en el Senado, en otro de los muchos vaivenes que está dando.

El proyecto, que había sido presentado ante el Senado el 8 de marzo de 2016, prometía un atisbo de modernización en la cultura política andocéntrica del país.

Dos años después, también el Día Internacional de la Mujer, la Cámara Alta aprovechó el simbolismo de la fecha y el impulso feminista que se apoderó de las calles de todo el mundo para tratar ese proyecto de ley.

El debate no estuvo exento de detractores que se opusieron a su aprobación, con argumentos como que las listas cremalleras, las que intercalan hombres y mujeres, nunca permitirían el desbloqueo de listas sábanas, como se conoce a las candidaturas cerradas en las que se elige en bloque.

A pesar de la negativa de algunos senadores, la Cámara Alta aprobó el proyecto de ley de paridad democrática, aunque con modificaciones, lo que no impidió la celebración por parte de los grupos de mujeres que durante años habían trabajado por impulsar la normativa.

Tras los festejos, las marchas y la atmósfera morada que tiñó el país esos días, el proyecto quedó a la espera de que Diputados incluyera su tratamiento en el orden del día.

La fecha se demoró hasta el 2 de mayo, aunque ese día tampoco hubo suerte y la Cámara postergó la votación hasta el 6 de junio.

Esa sesión tampoco fue la definitiva debido a la falta de quórum que se produjo cuando los diputados del Partido Liberal abandonaron la sala.

Finalmente, a la tercera fue la vencida y este martes los diputados hablaron de igualdad desde sus escaños para aprobar una ley de paridad sin paridad, al eliminar el artículo que incluía una cuota del 50 % de mujeres en las listas electorales internas de los partidos políticos.

Se aprobó por tanto un proyecto que negaba la paridad democrática, pero reconocía la inequidad entre hombres y mujeres y los obstáculos que encontraban estas para acceder a la política.

Así, los diputados respaldaron que se destinen fondos para financiar campañas de concienciación sobre la participación política de las mujeres.

Además de esa sensible modificación, algunos diputados abundaron en opiniones personales y religiosas, sosteniendo que la paridad democrática abre la puerta al matrimonio igualitario y al aborto, dos cuestiones tabú para buena parte de la sociedad paraguaya.

La fundadora del partido feminista Kuña Pyrenda, Lilian Soto, manifestó a Efe que la decisión de la Cámara de Diputados “mutiló” la esencia de ley.

“Sencillamente creo que se trata de un proceso de empantanar más el proyecto”, sostuvo Soto, quien percibe que “la posición general de los antiderechos es crear temor en las personas conservadoras”, al mezclar la participación política femenina con los derechos LGTB o el aborto.

Soto también se refirió a los trámites parlamentarios que siguen ahora, ya que el documento aprobado por Diputados debe ser remitido de nuevo al Senado, donde podrían oponerse a las modificaciones de Diputados, con lo que volvería a la Cámara Baja.

Las mujeres paraguayas que impulsaron este proyecto no pierden la esperanza a pesar del revés, y aseguran que tienen nuevas aliadas en el nuevo Congreso que resultó de las elecciones del 22 de abril y que se conformará el 1 de julio.

Mientras tanto, las paraguayas tendrán que conformarse con seguir escuchando que son “las más gloriosas de América Latina”, como las calificó el papa Francisco, en relación al papel que jugaron durante la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870), cuando el país fue devastado y perdió a una gran parte de su población masculina.

O mantenerse a la espera de la asunción el 15 de agosto del nuevo presidente, el oficialista Mario Abdo Benítez, quien ha prometido un Gobierno paritario.

Fuente: EFE