- El presidente brasileño, Michel Temer, viajará mañana a Asunción para asistir a la Cumbre del Mercosur, donde apostará por una mayor apertura económica e impulsará la creación de una agenda digital que siente las bases del comercio electrónico entre los países del bloque.


El mandatario partirá desde Brasilia mañana, unas horas antes de que comience la 52 Cumbre semestral del Mercosur para la que está confirmada la presencia de los jefes de Estado de Argentina, Mauricio Macri; Paraguay, Horacio Cartes, y Uruguay, Tabaré Vázquez.

En la reunión, en la que Vázquez recibirá la presidencia temporal del bloque de manos de Cartes, Brasil espera que “se defina un programa de trabajo para la agenda digital del Mercosur”, según afirmó esta semana el subsecretario para América Latina y el Caribe de la Cancillería, Paulo Estivallet.

La iniciativa tiene por objeto reglamentar el comercio electrónico entre los países miembros, en el marco de una estrategia para avanzar hacia una mayor liberación comercial entre ellos y también de cara al exterior.

Temer reafirmará así su apuesta por la apertura comercial del Mercosur en un momento en el que el proteccionismo gana terreno tras la escalada de tensión entre Estados Unidos y China con la imposición de millonarios aranceles a sus respectivos productos.

En este sentido, la mayor economía de Sudamérica insistirá en la importancia de cerrar cuanto antes el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, que se persigue desde hace casi dos décadas.

El canciller brasileño, Aloysio Nunes, apuntó este miércoles en una audiencia pública en la Cámara de los Diputados que el acuerdo con la UE podría ser una realidad antes de las elecciones presidenciales que se celebrarán en el gigante sudamericano en octubre.

“Estamos poco a poco superando los obstáculos. Ya hicimos varias rondas técnicas (de negociación) y cerramos la semana pasada otra. Tengo la expectativa de que podamos concluirlo este año, y lo más pronto posible, porque de aquí a poco habrá elecciones en Europa y Brasil”, afirmó.

Nunes señaló que de los 300 puntos de divergencia que existían entre los dos bloques, solo quedan por resolver medio centenar.

Entre ellos están el sector automovilístico, servicios marítimos, propiedad intelectual, en especial los aspectos relacionados con las patentes de los medicamentos, y las cotas de exportación de azúcar y carne, un punto “delicado” tras los escándalos destapados en Brasil sobre la existencia de mafias que alteraban la calidad del producto.

Por otro lado, la cumbre del Mercosur, del que Venezuela continúa suspendido, se produce en un momento en el que el mercado financiero recela de la salud económica de los dos socios con mayor peso del bloque: Argentina y Brasil.

El Gobierno de Macri se ha visto obligado a acordar un préstamo de 50.000 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para afrontar la crisis por la abrupta depreciación del peso argentino.

En Brasil, que se encuentra en pleno proceso de recuperación económica tras la profunda recesión vivida entre 2015 y 2016 y el leve crecimiento de 2017 (1,0 %), el Ejecutivo de Temer ha reiterado que las posibilidades de contagio son nulas.

Sin embargo, el real también se ha devaluado fuertemente con una depreciación del 12,50 % desde que comenzó el año, lo que ha obligado al Banco Central ha intervenir en repetidas ocasiones.

El despegue definitivo de la economía brasileña también está en entredicho, pues si las previsiones de crecimiento a principios de año eran del 3 %, el mercado ya ha rebajado esa expectativa hasta situarla en el 1,94 %.

La huelga camionera de finales de mayo, que paralizó el país durante once días y generó pérdidas por valor de 4.280 millones de dólares, según datos oficiales, y las elecciones de octubre, que se presentan como las más inciertas desde la democratización, en 1985, también suponen otros factores de riesgo para Brasil. EFE