La comunidad católica paraguaya tiene ahora depositadas sus esperanzas en la canonización de la monja María Felicia del Jesús Sacramentado Echeverría, conocida como "Chiquitunga", tras su beatificación el sábado en una ceremonia en Asunción a la que asistieron unas 40.000 personas.


En el evento, el arzobispo de Asunción, Edmundo Valenzuela, pidió a los presentes pedir la intervención de “Chiquitunga” antes Dios para que se logre un segundo milagro, que sería el de su elevación a los altares.

El proceso para la canonización tras la beatificación implica la atribución de un segundo milagro que debe ser estudiado, en general por médicos, antes de pasar a Roma para su análisis por la Congregación de la Causa de los Santos.

El pasado marzo el papa firmó el decreto que reconocía el milagro requerido para beatificar a “Chiquitunga”, la primera beata de Paraguay.

El milagro que se le atribuye implica a un recién nacido paraguayo en 2002 que presentó complicaciones en el parto y que estuvo 20 minutos sin signos vitales tras cortar el cordón umbilical.

La obstetra que asistió el nacimiento fue quien, con el niño en brazos, pidió la intercesión de “Chiquitunga”.

Tras la beatificación, en el estadio asunceno del club Cerro Porteño, las esperanzas de los fieles paraguayos están en un segundo milagro para poner luego en marcha el proceso de canonización.

“Yo tengo la certeza y la confianza plena que en muy poco tiempo María Felicia va a realizar otro milagro y muchos más sobre todo porque depende mucho de la fe del pueblo y ella ha entrado en el corazón del pueblo y eso es una gran ventaja”, dijo hoy a Efe Carlos Medina, sacerdote de la Orden del Carmelo.

No obstante, Medina indicó que para ello se requiere algo extraordinario como lo ocurrido alrededor de Ángel Ramón, el niño hoy de 15 años que estuvo a las puertas de la muerte y que el sábado fue uno de los protagonistas de la ceremonia de beatificación.

“Tiene que ser algo como más contundente y para que sea contundente, son cosas que tienen que ser extraordinario como el primer milagro”, explicó Medina.

El religioso agregó que existen muchos testimonios de la intercesión de “Chiquitunga”, aunque ninguno de esa magnitud.

Otro de los deseos de la comunidad católica de Paraguay es que el retablo que presidió la ceremonia de beatificación, en cuyo diseño se emplearon miles de rosarios, sea destinado a un lugar fijo para su exhibición permanente.

Su autor, el artista plástico Koki Ruíz, utilizó unos 40.000 rosarios solo para la imagen del retablo con el rostro de “Chiquitunga”.

En este sentido, Medina indicó que el sueño compartido con Ruíz es que el retablo sea parte de un santuario dedicado especialmente a la carmelita paraguaya.

“En realidad hablando con él (Ruíz), ya le habíamos comentado que nuestro sueño es hacer un santuario y él dijo que se le guardaría (la imagen) en el taller hasta que el santuario esté y ese sea el retablo principal, es un poco como el gran sueño que tenemos junto con las hermanas”, dijo Medina.

El proceso de beatificación de “Chiquitunga” se abrió en 1997 y en 2010 fue declarada venerable por el papa Benedicto XVI, quien proclamó sus “virtudes heroicas”.

Fuente: EFE