El presidente Donald Trump sostuvo ayer que las personas que entran en forma ilegal a Estados Unidos deberían ser devueltas de inmediato a su lugar de origen, sin ningún proceso judicia


Enfrentado a reclamos públicos y presiones incluso desde el propio Partido Republicano, Trump cambió la semana última su muy controvertida política de separar en la frontera a los padres migrantes de sus hijos para que los adultos pudieran ser detenidos y enjuiciados, algo que por lo general tarda meses.

Desde que cedió el miércoles último en ese tema, Trump multiplicó sus críticas en Twitter y en discursos a las leyes estadounidenses de inmigración y equiparó a los inmigrantes ilegales con invasores que tratan de forzar su ingreso al país.

“No podemos permitir que todas estas personas invadan nuestro país. Cuando alguien entra, debemos inmediatamente, sin jueces ni casos en tribunales, devolverlos al lugar de donde vinieron. Nuestro sistema es una burla a la buena política inmigratoria y la ley y el orden. La mayoría de los niños llegan sin padres”, escribió Trump ayer en Twitter. “No se puede aceptar a todas las personas que tratan de entrar por la fuerza a nuestro país. ¡Fronteras fuertes, sin delito!”.

Trump no diferenció entre personas que entraron a Estados Unidos para buscar asilo y los inmigrantes ilegales. Las leyes estadounidenses de inmigración ofrecen ciertos derechos a los inmigrantes indocumentados arrestados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. En la mayoría de los casos, se les permite una audiencia completa frente a un juez de migraciones antes de ser deportados.

Los tuits del presidente Donald Trump y el temor de irritar a los votantes conservadores, por su parte, están socavando los esfuerzos de los líderes del Partido Republicano para que la Cámara de Representantes apruebe un proyecto de ley de inmigración esta semana.