El año pasado fue el segundo con peores datos registrados desde 2001 en desaparición de cubierta arbórea, según datos del Global Forest Watch presentados hoy en Oslo.


Así era en 2005 la selva virgen amazónica en el estado brasileño de Mato Gross, en Brasil, uno de los lugares con mayores tasas de deforestación del mundo. RICKEY ROGERS REUTERS

El mundo perdió en 2017 tantos árboles tropicales como podrían caber en un país como Bangladés o en una superficie que doble el tamaño de Andalucía. En total han desaparecido 15,8 millones de hectáreas o, lo que es lo mismo: es como si se hubieran perdido 40 campos de fútbol cada minuto durante los 12 meses. Estos datos convierten al 2017 en el segundo año con los peores datos registrados en la pérdida de superficie forestal desde 2001. El peor fue el anterior, 2016, con 29,7 millones de hectáreas desaparecidas. Estos son los últimos datos recabados por la Universidad de Maryland y publicados este miércoles por la organización Global Forest Watch en el marco del Tropical Forest Forum de Oslo, un evento bianual organizado por el Gobierno de Noruega durante los días 27 y 28 de junio al que Planeta Futuro ha sido invitado.

El objetivo de esta reunión en la capital noruega es analizar el papel que representan los bosques en el logro de los objetivos del Acuerdo de París para impedir la subida de la temperatura global más de 1,5 grados centígrados y así contener el cambio climático. En concreto, durante estas dos jornadas —en las que van a participar más de 500 expertos— se van a poner sobre la mesa las tareas que se han conseguido y, sobre todo, los objetivos que aún están pendientes desde que hace 10 años se incluyera la reducción de las emisiones causadas por la deforestación y la degradación forestal en las negociaciones sobre el cambio climático.

Además de proteger la biodiversidad y proporcionar medios de vida humanos, los bosques también desempeñan un papel fundamental en el almacenamiento del dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero. Los datos más recientes indican que las emisiones de la deforestación tropical representan alrededor del 11% de las emisiones anuales. Y de manera paralela, los bosques que aún permanecen intactos absorben hasta el 45% de todas ellas. Así, detener la deforestación y restaurar los bosques podría eliminar 7.000 millones de toneladas métricas de carbono cada año, que es el equivalente a neutralizar los efectos de 1.500 millones de automóviles, más que todos los que existen hoy en el mundo.

En este tiempo y con estos datos presentes se ha firmado el Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. También se han desarrollado numerosas alianzas globales para proteger los bosques, como el programa de la ONU REDD+para incentivar a los países a reducir las emisiones de carbono que provienen de la pérdida de árboles, cuyo impacto se va a estudiar también en este foro internacional. Pero, pese a los compromisos asumidos tanto por Gobiernos como por empresas, la pérdida de cubierta arbórea y la deforestación han aumentado ininterrumpidamente en los últimos 17 años. Los desastres naturales como los incendios y las tormentas tropicales desempeñan un papel cada vez mayor, especialmente a medida que el cambio climático los hace más frecuentes y severos. “La tala de bosques para la agricultura y otros usos sigue impulsando la deforestación a gran escala”, han advertido los autores del informe.

Proteger, restaurar y administrar árboles podría contribuir a evitar los peores impactos del cambio climático. Sin embargo, los bosques del mundo, especialmente los tropicales de América Latina, el sudeste de Asia y África Central están cada vez más amenazados por la producción en constante expansión de soja, ganado, aceite de palma y productos de madera.

El informe califica los datos presentados hoy de “nefastos” y “alarmantes”. “Estamos fuera de tiempo”, ha advertido Carlos Nobre, uno de los mayores expertos en clima del mundo, durante una rueda de prensa previa a la inauguración del Forum. “Existen signos preocupantes de que los trópicos no van a continuar comportándose como hasta ahora, recogiendo tanto carbono de la atmósfera. No está garantizado en el futuro, así que no podemos actuar despacio, necesitamos cambios inmediatos y no tenemos 30, ni 50 ni 100 años para hacerlo. Esto es urgente y obligatorio”, ha demandado.

Los autores de la investigación señalan estas cifras como la prueba de que los esfuerzos actuales para reducir la deforestación son insuficientes. “Aunque la conservación forestal podría proporcionar casi el 30% de la solución para limitar el aumento de la temperatura global a dos grados, solo el 2% de la financiación para asuntos relacionados con el clima se destina al sector forestal”, ha denunciado la experta forestal del World Resources Institute Frances Seymour, al tiempo que ha pedido mayor implicación por parte de los Estados.

Fuente: El País