La Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó hoy una resolución impulsada por México para urgir a Estados Unidos a reunificar "lo más rápido posible" a las familias de inmigrantes indocumentados separadas por la política fronteriza de "tolerancia cero" del presidente Donald Trump.


La resolución, a la que se adhirieron los países del Triángulo Norte de Centroamérica (El Salvador, Honduras y Guatemala), fue aprobada por consenso durante una sesión ordinaria del Consejo Permanente de la OEA, con sede en Washington.

En principio, la resolución tenía un tono más duro contra la política de Estados Unidos, pero varios países -incluidos algunos centroamericanos- no se sentían cómodos con ello y amenazaron con abstenerse, lo que habría dificultado su aprobación porque necesitaba el voto de 18 de los 34 Estados miembros.

Por eso, según fuentes diplomáticas, México aceptó que se introdujera una enmienda para suavizar la resolución, lo que permitió su aprobación por consenso.

Para México, sin embargo, la aprobación de la resolución supone “un hito sin precedentes”, puesto que el propio Gobierno de Estados Unidos aceptó la condena a una de sus políticas.

“No es un asunto menor, me parece muy significativo, sin precedentes, eso tiene un impacto político y envía un mensaje muy importante”, consideró el embajador de México ante la OEA, Jorge Lomonaco, en declaraciones a la prensa.

La aprobación de la iniciativa tuvo un sabor agridulce, puesto que no condena de manera contundente la política de separación de familias de Trump, pero supone la primera resolución crítica con Estados Unidos que se aprueba en el Consejo Permanente en más de una década, dijeron a Efe fuentes diplomáticas.

El embajador de Estados Unidos ante la OEA, Carlos Trujillo, no se opuso a la aprobación de la iniciativa, pero pidió que el rechazo de su país fuera incluido en un pie de nota en el texto de la resolución, instrumento que sirvió para fijar la posición del continente con respecto a la política de Trump.

En el texto final, la OEA urge a Estados Unidos a “evitar la separación de familias” y “a tomar los pasos necesarios para reunificar a los niños con sus padres lo antes posible”.

Esas frases fueron algunas de las que se suavizaron, puesto que en principio se pedía la reunificación “inmediata” de las familias.

En todo caso, uno de los puntos más importantes de la resolución fue la petición a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para que visite la frontera sur de Estados Unidos e “implemente las medidas que estime pertinentes, incluyendo la eventual adopción de medidas cautelares”.

La CIDH aprobó esas medidas ante un riesgo inminente que puede provocar pérdidas irreparables, como daños psicológicos.

Hasta ahora, la CIDH, órgano autónomo de la OEA, no ha dictado ninguna medida cautelar para instar a Estados Unidos a proteger a los niños inmigrantes, aunque el 18 de junio expresó su “profunda preocupación” por la separación de las familias, muchas procedentes de Centroamérica.

La CIDH ha recibido peticiones de varias organizaciones, como el grupo Texas Civil Rights Project, que asesora legalmente a inmigrantes, y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) de México, a la que se sumaron las instituciones de defensa de los derechos humanos de los Gobiernos de Colombia, Ecuador, Guatemala y Honduras.

En respuesta a esas solicitudes, la Comisión pidió este mes a las autoridades de EE.UU. información sobre la separación de las familias para decidir si dicta medidas cautelares.

Esta es la primera vez que la OEA dedica un Consejo Permanente a la política de “tolerancia cero” de EE.UU., que llevó a procesar criminalmente a los adultos inmigrantes indocumentados, lo que provocó la separación de 2.300 niños de sus familiares porque los menores no pueden ser privados de libertad durante largos periodos de tiempo.

La semana pasada Trump firmó un decreto para frenar la separación de familias de inmigrantes, aunque quiere cambiar las leyes para poder recluir a menores durante extensos periodos de tiempo.

Fuente: EFE