La población de la Unión Europea (UE) aumentó en 1,1 millones de personas, hasta los 512,6 millones en 2017, debido a la contribución neta de la inmigración y pese a que por tercer año consecutivo las muertes superaron a los nacimientos, informó hoy la oficina estadística comunitaria Eurostat.


En concreto, en 2017 se registraron 5,3 millones de fallecimientos y 5,1 millones de nacimientos, lo que implica que el cambio natural de la población fue negativo.

El cambio total positivo, con 1,1 millones de habitantes más, “se debió por lo tanto a la migración neta”, indicó en un comunicado Eurostat, que publica los datos con motivo de la víspera del Día Mundial de la Población que se celebra mañana.

En el caso de España, el 1 de enero de 2018 contaba con 46,7 millones de habitantes, alrededor de 130.000 más que el año anterior a pesar de haber registrado un saldo natural negativo de 31.200 habitantes.

Los países más poblados volvieron a ser Alemania (82,9 millones), Francia (67,2 millones), Reino Unido (66,2 millones) e Italia (60,5 millones), que juntos representan más de la mitad de los habitantes de la Unión.

Durante 2017, la población aumentó en diecinueve Estados miembros y descendió en nueve.

Así, los mayores incrementos totales de habitantes tuvieron lugar en Malta (32,9 por cada 1.000 habitantes), Luxemburgo (19), Suecia (12,4), Irlanda (11,2) y Chipre(11).

En cuanto a las mayores caídas, se dieron en Lituania (13,8 por cada mil habitantes), Croacia (11,8), Letonia (8,1), Bulgaria (7,3) y Rumanía (6,2).

Con respecto a los recién nacidos, en 2017 se registraron 5,1 millones de nacimientos, 90.000 menos que en 2016, y la tasa de natalidad media en el conjunto del club comunitario se situó en 9,9 nacimientos por cada 1.000 habitantes.

España se ubicó por debajo del promedio de la UE al registrar 8,4 nacimientos por cada 1.000 habitantes.

Por lo que a los fallecimientos se refiere, descendieron en 134.000 personas durante 2017 y la tasa de mortalidad media en la UE se situó en 10,3 muertes por cada 1.000 habitantes.

De nuevo, España se situó por debajo de la media al registrar 9 defunciones por cada 1.000 individuos.

Así, Irlanda (6,6 por cada 1.000 habitantes) lideró el crecimiento natural de la población en la UE durante 2017, seguido de Chipre (3,8), Luxemburgo (3,2), Francia (2,5), Suecia (2,3) y Reino Unido (2,2).

España, por su parte, registró una tasa de decrecimiento natural del 0,7 por cada 1.000 habitantes.

Las tasas de crecimiento natural negativas fueron especialmente acusadas en Bulgaria (6,5 por cada 1.000 habitantes), Croacia y Letonia (4,1 ambos), Lituania (4), Hungría (3,8), Grecia (3,3) e Italia (3,2).

Fuente: EFE