Los clubes de fútbol más reputados, jugadores de talla mundial y hasta la FIFA se han volcado con los 13 integrantes de los "Jabatos salvajes", el equipo juvenil que pasó atrapado más de dos semanas en una cueva de Tailandia.


El grupo se internó en la cueva de la norteña provincia tailandesa de Chiang Rai el 23 de junio tras un entrenamiento, cuando una tormenta inundó y bloqueó el camino de salida.

No se supo más de ellos hasta nueve días más tarde, cuando los equipos de rescate les hallaron, visiblemente delgados, en una zona del interior de la gruta a cuatro kilómetros de la entrada.

En vídeo del primer encuentro, publicado en Facebook por la Marina tailandesa, se hizo viral y enterneció al mundo del fútbol.

Los clubes españoles Real Madrid y Barcelona han invitado a los niños a sus respectivos estadios para presenciar en directo alguno de los encuentros de La Liga durante la próxima temporada.

El Manchester United les ha invitado a visitar su estadio, el Old Trafford, para Bobby Charlton el Teatro de los sueños.

El argentino y azulgrana Leonel Messi, la estrella mandó fuerzas al grupo, aún atrapado, en un vídeo difundido en las redes sociales.

“Confiamos en que veáis la luz de nuevo. Vosotros nunca caminaréis solos”, dijo el entrenador del Liverpool, Junger Klopp, antes del exitoso rescate de los menores.

El defensa de la selección inglesa Kyle Walker pidió en Twitter que alguien le proporcionara la dirección de los juveniles tailandeses para enviarles unas camisetas.

El centrocampista Paul Pogba dedicó a los rescatados la victoria de la selección francesa ante Bélgica en las semifinales del Mundial, que le dio el pase a Francia a la final que disputará el próximo domingo contra el ganador del Inglaterra-Croacia.

La Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol (FIFA) ha invitado a los menores a acudir a esta final que se jugará en el estadio Luzhniki de Moscú.

No obstante, los doctores que evalúan la salud de los muchachos recomendaron rechazar la invitación debido a que antes deben restablecer su sistema inmunológico y recobrarse.

El grupo se pasó nueve días perdido, sin comida, en el interior de la cueva y todavía tuvieron que esperar seis días más para que las autoridades diesen la luz verde a un rescate que se presentaba muy complicado.

La salida se encontraba a cuatro kilómetros de distancia y había que atravesar una serie de laberínticos túneles parcialmente inundados y desniveles con una visibilidad nula durante varias horas.

El grupo tuvo que aprender a bucear en cuestión de días, una tarea difícil si se tiene en cuenta que muchos no sabían nadar.

Las autoridades tailandesas han celebrado exultantes el éxito del rescate, pero también han dicho que esperan que este incidente, que podía haberse convertido en tragedia, sirva de ejemplo para concienciar a todo el mundo sobre la importancia de la seguridad. EFE