Entre fuertes medidas de seguridad, Francia espera impaciente la final del Mundial que podría darle hoy su segunda estrella, con un espíritu "peligrosamente" optimista y confiado en que obtendrá la victoria ante Croacia


La prensa gala destaca hoy la importancia del “fantasma” del torneo de la Eurocopa de 2016, cuando perdieron contra Portugal 1-0, en su propio país, que según señala el diario “Le Parisien” ha motivado al equipo a cuidarse de “no cometer los mismos errores” aunque asume que en el país el clima es “peligrosamente optimista”.

Los franceses han vivido esta semana en una burbuja de alegría y esperanza, convencidos de que el resultado no será el mismo que entonces.

Según una encuesta que publica el dominical “Le Journal du Dimanche” (JDD), el 84 % de los consultados cree que Francia ganará el Mundial e incluso un 51 % asegura que los partidos han influido positivamente en su moral.

Además, un 31 % confía en que la eventual victoria de su selección tendría efectos positivos en el crecimiento económico del país y un 25 % cree que favorecería un espíritu chauvinista y nacionalista.

En paralelo a los fantasmas deportivos, Francia aprovecha el encuentro futbolístico para eliminar otros espectros de carácter social, como la integración o el racismo.

“Una nación perseguida por los demonios del comunitarismo vuelve a estar unida detrás de sus héroes, más allá de las diferencias. Un pueblo al que nada le gusta tanto como autocuestionarse se sorprende recuperando la confianza”, manifiesta el “JDD” que habla de una generación de jugadores que encarna un “patriotismo tranquilo”.

Tres años después de los atentados que amenazaron con resquebrajar el país y un año desde las elecciones que dibujaron una Francia dividida entre ciudades y provincias, los rotativos destacan que los “Bleus” ofrecen “un espejo que refleja la imagen de un país reconciliado”.

Las portadas de los principales diarios nacionales y regionales reclaman además a los chicos de Didier que vuelvan a Francia con la Copa: “¡Traedla!”, titula “Sud Ouest” junto a una imagen de Deschamps con el trofeo de 1998; “¡Hacednos soñar”, implora por su parte “Ouest France”.

Pese a la ilusión, las autoridades no olvidan que la amenaza terrorista sigue estando muy presente y mantienen hoy, tras las celebraciones de la fiesta nacional este sábado, unas medidas de seguridad “de carácter excepcional”, según avanzó el viernes el ministro del Interior, Gérard Collomb.

El país ha movilizado este fin de semana a 63.500 policías y 46.500 gendarmes, 44.000 bomberos, 143 unidades de antidisturbios y otros cuerpos de intervención especial dispuestos a actuar en caso de amenaza.

Solo en París, la zona reservada a los aficionados en el Campo de Marte, frente la Torre Eiffel, acogerá a unas 90.000 personas para seguir el partido en las cuatro pantallas gigantes que han sido instaladas para la ocasión, en un área de seguridad que contará con 4.000 agentes.

Se han establecido más de 200 “fan zones” por todo el país, habilitando parques y salas en ciudades como Burdeos, Lyon o Marsella para recibir a los hinchas.

El partido será también retransmitido en las pantallas gigantes del Estadio de Francia, en Saint-Denis (norte de París) para que los asistentes al concierto de Beyoncé y Jay-Z puedan animar al equipo antes de que empiece el espectáculo.

El ministerio del Interior anunció el viernes que las medidas de seguridad se ampliarían y reforzarían el lunes en caso de victoria. EFE