En Barcelona, España, se llevó a cabo a finales del mes de junio el XVII Congreso de la Sociedad Española de Nutrición (SEN) que contó con la presencia de cerca de 300 especialistas en nutrición que debatieron sobre los futuros retos y los avances científicos en investigación alimenticia.


En el desarrollo de los paneles se dio espacio a temas considerados controvertidos en el sector, como la asociación entre microbiota intestinal y los edulcorantes.

Ángel Gil, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Granada, expresó en la ocasión que “la dieta es uno de los factores que incide más rápidamente en el cambio de la microbiota; por eso no resultaría descabellado pensar que el uso de edulcorantes podrían afectarla”.

Prosiguió comentando que ese paradigma motivó a que diversos estudios se plantearan analizar si en verdad había alguna relación, a la vista de la importancia de la microbiota para garantizar un buen estado de la salud y su relación con diversas enfermedades y patologías.

“En 2014 se publicó un artículo que desencadenaba una gran controversia, al asegurar que los edulcorantes artificiales inducían a una intolerancia a la glucosa al alterar la microbiota. Sin embargo, hay que considerar que los edulcorantes que hay en el mercado han sido evaluados por muchos organismos para garantizar su seguridad, y no deben suponer ningún riesgo para la salud de las personas”, añadió Gil.

A pesar de ese mensaje, el catedrático concluyó reconociendo que hasta la fecha no se dispone de mucha investigación sobre la relación que pueda existir entre los edulcorantes y la microbiota.

“Es posible que en el futuro haya que plantear la necesidad de llevar a cabo estudios que comprueben la relación entre la microbiota y los edulcorantes antes de su aprobación, algo que hasta ahora no se ha tenido muy en cuenta”, finalizó.