En Paraguay el Día Del Niño no se festeja sino que se recuerda parte de la historia, durante la etapa final de la Guerra de la Triple Alianza, el general Bernardino Caballero, ordenó la resistencia a toda costa para cubrir el “traslado” o la huída, para algunos historiadores, del Mariscal Francisco Solano López.


Por Alejandro Vera

En la mañana del 16 de agosto de 1869, unos 4 mil niños y precoces adolescentes fueron sacrificados en la batalla de Acosta Ñu, el ejército de lisiados, ancianos y mujeres poco pudo hacer ante las fuerzas del imperio brasilero comandadas por el sanguinario Gastón de Orleans, Conde D´Eu.

El General Bernardino Caballero sobrevive y no está claro si se entrega o es hecho prisionero meses después de la muerte de Solano López. En Brasil recibe una pensión y comienza su incursión a la masonería, pocos años después, ya en Paraguay, fundaría los primeros espacios masones y también el Partido Colorado, que gobernaría el país guaraní por varias décadas hasta el día de hoy.

Por ello, el 16 de agosto, en los barrios cuando se reparten caramelos y se ofrecen meriendas, no se festeja, sino que se rinde honor a los niños y niñas de Acosta Ñu.