El costo económico directo del cáncer de pulmón para América Latina alcanza los 1,35 billones de dólares, de acuerdo con un estudio difundido por la revista británica The Economist en Colombia sobre los alcances de esta enfermedad en doce países.


“En los doce países que incluimos, el costo directo del cáncer de pulmón -diagnóstico, tratamiento, cuidado paliativo- es de cerca de 1,35 billones de dólares americanos por año”, dijo a Efe Martin Koehring, editor en jefe y líder en salud global de la Unidad de Inteligencia de The Economist.

El estudio, ideado para ver el impacto económico y social de esta enfermedad, incluyó a Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay, Chile, Colombia, Perú , Panamá, Ecuador, México, Costa Rica y Bolivia.

Koehring, uno de los investigadores encargados de elaborar el reporte, enfatizó que a los costos directos se deben sumar los indirectos que son aquellos que impactan en el ámbito social e individual de quien padece la enfermedad.

“Las personas no pueden ir al trabajo, se mueren tempranamente, no pueden colaborar con la sociedad y ese costo es de aproximadamente 286 millones de dólares americanos por año”, recalcó.

Rolf Hoenger, presidente de Roche en Latinoamérica y uno de los impulsores del estudio, señaló a Efe que el número de muertes al año que causa la enfermedad en América latina merece la atención de la opinión pública sobre este padecimiento.

“Pensar que 60.000 personas mueren en esos doce países investigados de cáncer de pulmón y que es la primera causa de muerte (en la región), y nadie prioriza el cáncer de pulmón, eso da que pensar”, reflexiona Hoenger.

Koehring detalló que cada país fue calificado con una clasificación similar a las luces de un semáforo, donde la luz roja significa que un tema requiere de mucha atención, la amarilla quiere decir que hay un espacio para mejorar y la verde que existe una fortaleza.

“Solamente 14 de todas las luces que miramos son verdes, 40 son rojas y 42 son amarillas”, explica el especialista, resumiendo los hallazgos incorporados en el documento.

Ricardo Pérez Cuevas, experto participante en el reporte y director general adjunto del Centro de Investigación de Sistemas de Salud (CISS) en México, destacó que el estudio presenta al cáncer de pulmón “como un cáncer de segunda clase”.

Explicó que esa jerarquización se traduce en que no ha habido suficiente “atención para el desarrollo de la capacidad institucional para atenderlo en inversión, infraestructura o capacitación de personal”.

Respecto a la metodología del estudio, el especialista de The Economist detalló que la unidad de investigación revisó la literatura, analizó las investigaciones y las políticas de las 12 naciones participantes.

“Establecimos una junta asesora que incluyó a las mejores mentes en cáncer de pulmón de la región, 24 personas involucradas, los mejores de la academia, los hacedores de políticas, encargados de los institutos nacionales de cáncer y grupos de pacientes”, dijo Koehring.

Esta suma de datos y la opinión de los especialistas identificaron áreas clave sobre las que había que trabajar.

“Identificamos tres áreas principales: control del tabaquismo, diagnóstico temprano y la tercera fue el acceso a los tratamientos y a la salud”, resumió.

Además de estas variables los expertos detectaron otras adicionales: tratamiento y prevención de factores de riesgo no asociados al tabaquismo como la polución del aire, la presencia de radón y polución interior en las casas ocasionada, por ejemplo, por la quema de leña.

Recurrieron también a los grupos de pacientes para medir si había conciencia sobre la enfermedad y finalmente evaluaron la calidad de los datos existentes.

Adicionalmente, el documento hace énfasis en el estigma que enfrentan los pacientes.

“En una encuesta que se hizo recientemente en Colombia, el 70 % de la población culpa a los propios pacientes de cáncer de pulmón de su enfermedad. Es un porcentaje altísimo similar a Argentina y Brasil”, dijo Koehring.

Este estigma explica en parte por qué los pacientes llegan al tratamiento en estadios avanzados de la enfermedad.

En la región, en promedio, el 85 % de los pacientes accede al tratamiento en las fases más avanzadas de la enfermedad.