Miembros del Partido Colorado plantean repatriar los restos del dictador paraguayo Alfredo Stroessner, en el poder entre 1954 y 1989, enterrados en Brasilia (Brasil), desde su muerte en 2006, y traerlos a Paraguay el 3 de noviembre, fecha de su nacimiento.


El responsable de esta iniciativa, Manuel Modesto Esquivel, exdirector de Correos durante el régimen stronista, explicó en declaraciones que el dictador “merece descansar en Paraguay, como cualquier mortal al que se le entierra en su casa”.

Esquivel aseguró que cuenta con el respaldo de colorados “amigos que lo añoran” y con “el pedido de los correligionarios”, si bien precisó que dentro del propio partido “hay gente a la que no le gusta” la propuesta.

Su idea es introducir los restos de Stroessner por el Puente de la Amistad, “qué él mandó construir” y que se inauguró en 1965 para unir las localidades de Foz de Iguazú, en Brasil, y Ciudad del Este, en Paraguay, y llevarlos hasta Asunción por tierra para que lo reciban “con entusiasmo extraordinario” en todos los pueblos por los que pase.

No obstante, Esquivel aclaró que este es un proyecto que ha surgido entre un grupo de colorados y que todavía no cuenta con la autorización de la familia del dictador, aunque tienen previsto ponerse en contacto con su hija Graciela para que decida.

El costo de la repatriación del cuerpo del dictador no se presenta como un problema para este grupo de colorados que prevé cubrir con sus aportaciones el monto total, como apuntó Esquivel.

La noticia de una posible repatriación del cuerpo de Alfredo Stroessner ha puesto la mira sobre el Gobierno de Mario Abdo Benítez, hijo del secretario privado del dictador.

Esquivel aseguró que nunca habló con el presidente ni tiene pensado hablar con él, porque “(Abdo Benítez) está exento de todo esto”.

Sin embargo, algunos miembros del Ejecutivo sí se manifestaron al respecto, preguntados por los medios.

Así, el vicepresidente de Paraguay, Hugo Velázquez, manifestó que el cuerpo debe volver a Paraguay, porque “fue presidente de la República”, pero todavía “no es el momento” porque “la memoria de la gente aún está fresca”.

Por su parte, el ministro del Interior, Juan Ernesto Villamayor, se limitó a decir que “solo es el cadáver de una persona” y agregó que no está “de acuerdo con la dictadura”.

Desde la oposición, el senador Carlos Filizzola, del Frente Guasu, señaló que su repatriación sería “una afrenta a la memoria” de las víctimas de la dictadura y agregó que, en su opinión, la sociedad paraguaya rechazaría este acto.