En la continuidad del mano a mano con el Seleccionador Nacional Juan Carlos Osorio, he aquí la segunda entrega en la que el profesional habla sobre el prototipo del jugador paraguayo, la convivencia con cada uno de ellos durante el micro ciclo, el significado de cada color en sus apuntes y la emoción al imaginar cómo será un Estadio Defensores del Chaco repleto a la hora de las competencias oficiales.


Foto: APF

EL COMPROMISO

“Me decía el señor Pelusso (Gerardo) en una conversación que tuve con él en Cali recientemente, que en su opinión que el mejor jugador en cuanto a disposición al trabajo, en entrega, dando el 100 %, en Sudamérica, si no es el primero, está entre los primeros tres, es el paraguayo. Lo corroboré y de hecho hubo muchas situaciones de juego en las que llegué a preocuparme _por el estado de la cancha (en la semana de inestabilidad climpatica) y el compromiso de los muchachos_  ante un lesionado.

No me queda la menor duda que, por combatividad, vehemencia y virilidad como se debe jugar el fútbol, el jugador paraguayo está arriba, es de muy alto nivel.

En la convivencia, los futbolistas paraguayos son nobles, tranquilos, escuchan. Saben compartir. Tienen los valores que llevados al fútbol, se notarán en la solidaridad del grupo para trabajar y competir, luchar para recuperar la pelota, por el esfuerzo colectivo sobre la capacidad individual”.

GENERACIÓN QUE PROMETE

“Hago bromas con ellos que hay muchos mita ‘i  y eso garantiza y da cimientos para pensar que esos mita ‘i, los jóvenes, tienen buen prresente y se les augura un promisorio futuro. Cuando se juntan los jugadores jóvenes con un buen entrenador, allí está la preparación que se encontrará con una oportunidad, y seguramente que habrá muchas posibilidades de éxito, o lo que muchos llaman suerte. Y ojalá que eso ocurra ya que hay talento y capacidad”.

ANOTANDO TODO

“Desde que me inicié he tenido la costumbre de escribir. Por mi papá, que fue visitador médico durante 28 años y siempre se reportaba a su jefe. Y me enseñó que vale más un lapiz corto que una memoria larga. Y le atendí el consejo. Sobre todo en un medio tan complicado como el fútbol y tan mezquino, se acostumbra mucho pasarle la responsabilidad al otro. Y en el momento de una disminución en el rendimiento del jugador, quiero ser concreto y exacto, por eso escribo, llevo una secuencia de todo, lo almaceno y cuando es necesario sustento mis argumentos con el jugador, con el médico, con el fisioterapeuta, sobre hechos reales, ciertos y neutros. No supuestos.

Los colores: El azul es todo. Y el rojo es lo más importante, que se hizo o no se hizo. No necesariamente es lo malo, sino lo más relevante de la tarea.

Vamos a un juego, un ejemplo:  Si el rival juega transiciones de defensa al ataque, en azul irá el resto del juego y en rojo irá lo que hicimos bien para prevenir, evitar, controlar, gestionar esas transiciones y / o lo que no hicimos. Es lo más relevante versus lo menos relevante y no lo más importante, que es muy diferente”.

EL MÍTICO DEFENSORES

“El otro día entrenando allí pensé qué se debe sentir en el Defensores, en un estadio a reventar, en un partido contra cualquiera. Pero la realidad ese día pensé un partido contra Argentina, Brasil, y dar la vida ahí, darles felicidad a 35 mil, 40 mil espectadores. Como  diría un pensador, darle felicidad a otro hombre, yo creo eso, que es una de las cosas más extraordinarias que hay y el fútbol le permite a uno eso. Prepararnos al máximo y a tope cada vez que juguemos y especialmente acá con todo el apoyo de la gente, haciendo sentir a todos y a cada uno, muy orgulloso de su Selección”.

Fuente: APF