El líder de Queen fue uno de los cantantes más populares y queridos de todos los tiempos. La ciencia también expuso su teoría. Además la película “Bohemian Rhap­sody”, inspirada en la historia del músico Freddie Mercury y su banda Queen, tiene fecha con­firmada para el 1 de noviem­bre en salas paraguayas.


Sin duda alguna, la voz de Freddie Mercury fue una de las más especiales en la historia de la música. El cantante y líder de Queen tenía un particular tono que enamoraba a sus fanáticos.

Pero investigadores encontraron que su voz también tenía algo científico, y que no era casualidad que Freddie sea admirado por todos. Por eso, el biofísico austriaco Christian Herbst, especializado en la voz de los cantantes, realizó una investigación.

Él y su equipo analizaron entrevistas, grabaciones en solitario, pistas de su voz aislada para llegar a alguna conclusión, y los resultados fueron asombrosos. Su voz fue primero asociada a la de un tenor, pero el estudio la relacionó con la de un barítono, es decir, un tono más bajo. Herbst analizó 240 notas sostenidas en 21 grabaciones de Mercury a capella.

Escuchá We Are The Champions a capella

El principal concepto a analizar era su vibrato, oscilación entre los tonos que emplean los cantantes cuando sostienen una nota, y el científico se encontró con un resultado de 7 Hz (cuando lo usual es entre los 5,4 Hz y los 6,9 Hz). Incluso, el tenor Luciano Pavarotti tenía un vibrato de 5,7 Hz.

“Él tenía un control increíble sobre esa voz, incluso cuando estaba casi a punto de perder el control. Es como si llevara su voz a los límites absolutos de lo que era físicamente capaz de hacer, recorría esos límites pero sin sobrepasarlos”, escribió Brandon Weber en el portal The Big Think.

Escuchá Bohemian Rhapsody a capella

En la explicación correspondiente, las cuerdas vocales de Mercury se movían más rápido que la de otros cantantes, lo que le permitía una voz inestable que los expertos llaman un “temblor vocal”. Vibraciones que no suelen ser muy comunes y se asocia a la música tradicional tibetana.

Fuente: Mitre