Una de las características en cuanto al manejo del dinero se refiere, es la tendencia a mirar solo lo inmediato sin pensar mucho en el futuro, debido a  la falta de cultura de ahorro, cuya consecuencia puede ir desde la necesidad de recurrir a una deuda para hacer frente a cualquier situación, además de aumentar la vulnerabilidad ante situaciones como la pérdida del empleo o fuente de ingreso.


El Día Mundial del Ahorro se celebra todos los años el 31 de octubre, desde que fue instaurado en el año 1924. Es considerado el principio básico de las finanzas sanas, ya que brinda una mayor seguridad y estabilidad en lo económico, reduce el estrés financiero, mejora la posibilidad de conquistar metas personales y reduce el riesgo de insolvencia.

Este hábito es casi nulo en la cultura paraguaya y es prioritario potenciarlo, según afirmó Adriana Bock, economista experta en finanzas personales de Superarte. Aconseja destinar al ahorro como mínimo el 10% de los ingresos, por tres razones fundamentales: estar preparados ante cualquier emergencia o imprevisto; planificar y cumplir metas personales; y disfrutar de una buena calidad de vida en la etapa de la jubilación.

“El porcentaje que destinemos al ahorro depende de la meta que nos tracemos y el tiempo que estemos dispuestos a esperar para lograrla. Es importante tener en cuenta que un buen fondo para imprevistos es equivalente al ingreso de tres meses, contar con este fondo debería ser el primer objetivo a lograr”, expresó.

Bock explicó que muchas veces tenemos una mirada cortoplacista de la vida, es decir, que se tiende a mirar sólo lo inmediato y en general, no se prevé las necesidades del futuro. “Existe una fuerte cultura de consumo impulsivo y endeudamiento. No obstante, se está trabajando para poder instalar el ahorro cómo hábito natural de las personas en nuestro país, cuyo proceso se realiza en forma progresiva”, dijo.

Otra razón por la cual no podemos ahorrar, según explicó la Lic. en psicología Daisy Abente, es en primer lugar el no entender que el ahorro debe ser un hábito, algo que lo hacemos de manera sistemática y sostenida. Como todo hábito a incorporar “al principio puedo costar empezar por ser una acción nueva hasta que nos acostumbramos y luego ya lo necesitamos”, manifestó.

En ese sentido, Abente agregó que es necesario re significar el concepto del ahorro, ya que el ahorro no es lo que nos sobra sino lo que reservamos para nosotros. “El ahorro es una cuenta más a pagar, pero para uno mismo. Al disfrutar del resultado, la satisfacción llega y hace que todo esfuerzo valga la pena”, dijo.

Consecuencias de no ahorrar

La economista manifestó que como principales consecuencias de no adquirir el hábito de ahorrar, se encuentran la necesidad de recurrir a una deuda para hacer frente a cualquier situación, ya sea por problemas de salud o de cualquier otro tipo. También aumenta la vulnerabilidad ante situaciones como la pérdida del empleo o fuente de ingreso. “Algo que no es menos importante es el hecho de que muchas veces las metas personales o profesionales se postergan por falta de una salud financiera”, aseveró.