Determinada en actuar como factor de cohesión de su familia frente a las adversidades, la reina Sofía, que cumple mañana 80 años, asumió su rol como madre del rey Felipe VI hace cuatro años sin reducir casi sus actividades públicas, sobre todo iniciativas sociales y culturales muy vinculadas a su vida.


Mientras se ha especulado sobre una supuesta rivalidad con la reina Letizia, esposa de Felipe VI, Sofía de Grecia multiplica su presencia en decenas de actos, dentro y fuera de España, si bien un número significativo de ellos ya no figura en la agenda oficial de la familia real.

Aunque tras el relevo en la Corona, en junio de 2014, cedió el testigo a la nueva reina en entidades como Unicef-España, Cruz Roja Española y la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), mantiene su implicación directa en otras actividades.

“Tengo 80 años, pero una mente de 50”, comentaba hace poco con orgullo.

Sobre todo, mantiene su vinculación con la Fundación Reina Sofía, creada en 1977 gracias a un pequeño capital aportado por ella y de la que es presidenta ejecutiva.

Esta fundación impulsa proyectos educativos, sanitarios y humanitarios para ayudar a niños, mayores, inmigrantes y discapacitados en cuatro continentes.

Si bien, la iniciativa más emblemática de la fundación es el Proyecto Alzheimer, que desarrolla la mayor parte de sus trabajos de prevención, investigación y tratamiento en un centro abierto en 2007 en Madrid y que ha conseguido relevancia mundial.

Los dos primeros años del reinado de su hijo fueron para ella una época de adaptación, de traspasos de funciones, de despedidas cargadas de nostalgia y el fin a casi dos décadas de viajes en apoyo a la cooperación española, con los que recorrió 34 países.

No obstante, con su nuevo estatus ha participado en una quincena de actos y ceremonias institucionales en el extranjero, ha recibido una decena de galardones y reconocimientos nacionales e internacionales.

También ha acompañado en numerosas actividades oficiales a otros miembros de la Familia Real, con frecuentes apariciones junto al rey Juan Carlos, pese a los recurrentes distanciamientos del matrimonio.

Al igual que cuando era reina consorte, en estos años ha sido muy visible su dedicación a la familia, con un apoyo permanente a su hija Cristina de Borbón y sus cuatro hijos, antes y después de la entrada en prisión del marido de ésta, Iñaki Urdangarin, condenado en un caso de corrupción.

Siempre ha mostrado pasión por sus ocho nietos, aunque en el caso de la princesa Leonor y la infanta Sofía, hijas del rey Felipe, tuvo consecuencias en términos de imagen pública cuando el pasado abril, un vídeo mostró el intento frustrado de hacerse una fotografía con ellas, pese a la oposición de la reina Letizia, lo que disparó los rumores sobre desavenencias entre ambas.

Preocupada por preservar la imagen de una familia unida, Sofía de Grecia ha procurado garantizar ese objetivo frente a adversidades como el divorcio de su hija mayor, el proceso judicial vivido por su hija Cristina y su yerno y la crisis abierta por los efectos de la relación del rey Juan Carlos con Corinna zu Sayn-Wittgenstein.

Lejos queda ya su matrimonio en 1962 en Atenas, cuando empezó a dejar de ser una desconocida en España para ganarse el respeto y cariño de quienes la consideraron enseguida una compatriota.

“Soy española cien por cien”, proclama siempre orgullosa, después de dedicar a España las tres cuartas partes de su vida. EFE