Entre anécdotas y fotos, ataques, contra ataques e interna colorada al rojo vivo, quedaron sumergidas las claves del estridente viaje al Vaticano. A su vuelta el Sr. Abdo Benitez declaró entre otras cosas, que los viajes son necesarios y “creo que traen muchos más beneficios si se trabajan de manera responsable”.


Por Rafaela Guanes de Laino, Máster en Ciencias Políticas – Presidenta de la Fundación Manuel Gondra

Agregó que no limitará a los integrantes de la comitiva, pero sí a los que paga la Presidencia. Esto significa que quien pueda pagar sus gastos puede introducir su persona en un viaje oficial, así se trate de primer nivel como una visita al Santo Padre. Aclaro que no me refiero a nadie en especial sino a la práctica señalada en el diseño de los viajes presidenciales. No hablo de personas sino de criterios.

Las giras de un mandatario se dan en el marco de la política de relaciones internacionales de un gobierno. La integración de la comitiva debe ser decidida con criterios específicos, que apunten al logro de beneficios para la nación. Que sea integrada por quienes puedan pagar porque “no se limitará a los integrantes” no parece responder a fundamentos serios ni apunte a trabajar “de manera responsable”.

Si tenemos en cuenta que, desde que fue electo, Abdo Benitez ya viajó a Brasil, Argentina, Rusia, Guatemala, Estados Unidos, Taiwan e Italia y vamos por el sexto mes del primer año de gobierno, podemos suponer que se avecina un desembarco de comitivas paraguayas semi privatizadas por el globo terráqueo. No importa si conviene o no al pueblo el viaje ni la idoneidad o capacidad de los integrantes de la comitiva. Solo importa que puedan pagar sus gastos. Este desatino no es responsabilidad de los que se suman, es responsabilidad del gobierno. Una gira presidencial es una cuestión de Estado, no un viaje de turismo.