La corrupción se ha agigantado en América Latina hasta el punto de pasar de los sobornos habituales a la cooptación del Estado, advirtió hoy el economista colombiano Luis Jorge Garay en la presentación de un libro sobre este fenómeno.


Garay, autor junto con Eduardo Salcedo-Albarán de “El gran libro de la corrupción en Colombia” (Planeta), explicó que este problema ha alcanzado niveles sistémicos mediante la intervención de estructuras criminales diversificadas en las que participan “agentes legales, ilegales y opacos” que producen impactos perversos sobre la sociedad.

Según Garay, en los últimos años se ha pasado de la corrupción “caso por caso” a la “captura del Estado como algo sistemático” y en un estadio más grave a “la macro-corrupción y cooptación institucional por la vía corporativa”, un fenómeno en el que intervienen las elites políticas y económicas.

“El sistema de la democracia liberal se rompió porque porciones de la gran elite corporativa están actuando criminalmente en muchas ocasiones”, afirmó.

Este fenómeno es palpable en escándalos como el de la constructora brasileña Odebrecht, que salió a la luz con la investigación del caso “Lavajato” y se extendió a otros países.

Según documentos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos el 21 de diciembre de 2016, Odebrecht pagó aproximadamente 788 millones de dólares en sobornos en 12 países de Latinoamérica y África para obtener licitaciones de obras públicas.

“Estamos ante carteles de corporaciones que cooptan las instituciones públicas y privadas en operaciones trasnacionales con apariencia de legalidad”, dijo Garay en la presentación del libro.

El procurador general de Colombia, Fernando Carrillo Flórez, que intervino en el acto, afirmó que para combatir la corrupción hace falta más “control y sanción social” así como mayor cooperación judicial porque un alcance trasnacional como el que tiene este problema actualmente requiere una acción conjunta de la justicia internacional.

“El concepto de soberanía se derrumba frente a la fuerza de la corrupción trasnacional”, afirmó Carrillo, quien explicó que las redes criminales se tejen de tal manera que “son de una gran complejidad para la investigación”.

En ese punto, defendió la necesidad de “refundar la ética y la moral pública” y cobrar mayor responsabilidad penal de las personas jurídicas para que respondan por los delitos que cometen en las empresas.

“El velo corporativo se convierte en un blindaje para gestores de las empresas”, lamentó el procurador.

El libro está dividido en nueve capítulos agrupados en cuatro partes, la primera de las cuales reconstruye la génesis de la corrupción desde su nivel básico, aquella mediada por el “soborno esporádico”.

En la segunda, los autores analizan “la captura y cooptación institucional de abajo hacia arriba”, que incluye la manipulación de las reglas de juego políticas, sociales y administrativas.

Una tercera parte está dedicada a la “cooptación institucional de arriba hacia abajo” desarrollada por la cúpula del Estado.

La última desarrolla “el concepto de macro-corrupción” en el que estructuras usualmente de alcance trasnacional y conformadas por miles de agentes, tales como individuos, empresas y partidos políticos tejen redes “con graves efectos institucionales” como los vistos en varios países latinoamericanos.

Fuente: EFE

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