El monseñor Gabriel Escobar, obispo del Vicariato Apostólico del Chaco expresó la expectativa de la iglesia de que “los nuevos signos de aire y esperanza lleguen a todos los poderes del Estado”, en beneficio de la ciudadanía. En el marco del primer día del novenario de la Virgen de Caacupé que se inició este miércoles.


“Nos alegramos cuando en nuestros pueblos y ciudades soplan nuevos vientos de cambio para vencer la injusticia, la corrupción en todos los niveles y la deforestación o contaminación de nuestros ríos que atenta contra nuestra casa común de todos los paraguayos”, indicó.

En ese sentido expresó su deseo de que estos nuevos signos de aire y esperanza lleguen a todos los niveles y poderes del Estado para que verdaderamente beneficie a la sociedad.

En otra parte de su homilía, el obispo también llamó a las autoridades a preguntarse qué es lo que lo llevan a estar al frente del país, el “deseo del servicio o de servirme de ellos”.

Escobar lamentó que muchas de las personas no luchan por ser alguien en vida y no se apasionan por lo hacen, sino más bien tienen como principal fin ocupar un puesto de importancia, es decir “el querer aparentar, no el ser”.

Seguidamente mencionó que “de los esforzados es el reino de los cielos, no de los avivados, no de los  po karës, no de los mangurujuses, que se aprovechan de los pobres, no de los prepotentes o aquellos que solo quieren figurar”.

“Cuantas hermanos nuestros están haciendo patria en lugares inhóspitos del país, están haciendo bien su trabajo, pero donde muchas veces no son valorados, y mucho menos escuchados en sus clamores”, expresó finalmente al tiempo de recordar a las comunidades indígenas y a los campesinos sin tierra y de tantos otros sectores que necesitan ser escuchados.

La misa de las 19.00 será celebrada por el monseñor Celestino Ocampos, obispo de Carapeguá. El tema de su prédica girará en torno a la juventud.

Fuente: Agencia IP

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