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El abogado Felino Amarilla recordó el pasaje más triste de los 56 años de historia de Radio Ñandutí. Recordó "la noche de los cristales rotos", donde adherentes del régimen stronista atacaron las instalaciones de la emisora asuncena. "Esa noche en la radio, cuando la voz del coloradismo decía que se debía destruir a los enemigos, buscaban que Humberto se vaya del país", rememoró.


Más de cinco décadas atrás, un 29 noviembre de 1962, Humberto Rubín fundaba en Asunción la emisora que empezó a transmitir en forma simultánea, tanto en amplitud modulada (AM), como en frecuencia modulada (FM).

Y uno de los pasajes más oscuros en la historia de la radio fue en la noche del 29 de abril de 1986, una turba de seccionaleros “al son de la polca general Stroessner” rodearon el edificio de Radio Ñandutí y efectuaron disparos de arma y causaron serios destrozos. “Fue un desastre que duró media hora. Fuen un crimen, tiraron botellas, piedras, rompieron todo”, recordó el abogado.

“El ataque a la radio era una noche anunciada, en esa época todos los días era el barbudo castro comunista y que buscaban la división de la familia paraguaya. Ellos anunciaban sistemáticamente quien era el enemigo y todos eran felices y los que buscaban la infelicidad era el barbudo y en la calle Yegros. Todos los días a la mañana, tarde y noche en la voz del coloradismo y era el barbudo y el diario sobre Yegros”.

“A los 4 años que subió Stroessner mandó al exilio a los que se opusieron dramáticamente y a los más rebelde, cárcel, y a otros como Rogelio Goiburú lo mataron. Abusos solo comparables con los crímenes nazi y los calabozos de Stalin ocurrían y la prensa se callaba, solo Humberto decía en la radio fulano está con huelga de hambre en tal cárcel y por esas noticias donde se daba a conocer los crímenes que se cometían Humberto era el enemigo”, refirió.

“Era una etapa diferente de la historia, el fin de una dictadura fue difícil, la mayoría pasó mal y una minoría pasó bien. Los colorados buscaban y de hecho que lo hicieron, presentar a Humberto y a otros como el enemigo del Paraguay. Los opositores sabíamos y poca gente se metía y se comprometía, nosotros sabíamos”

“Lo peor es que los stronistas más recalcitrantes se mimetizaron y siguen vigentes más que nunca. Nadie nunca pagó ninguna culpa. La otra vez en la noche de A Todo Pulmón que cantidad de stronistas saludando a Humberto Rubin, yo preferiría verlos en la cárcel. Esas son las historias que hoy la tercera generación se está olvidando”, finalizó.

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