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Mónica Prieto, del departamento de Ñeembucú, comentó que a diario cruzaba casi 500 metros de agua para poder llevar a su hija a la escuela. "Todos los días cruzábamos el agua si es que no era muy fuerte la corriente. Ella no quería faltar a la escuela", manifestó la mujer.


“Ahora hay canoa pero es ajena. Mi hija está en el 3°grado y pasó al 4°grado. Le encanta estudiar y a ella le gusta cruzar el agua pero ahora ya está muy alto”, contó Monica, quien asegura que están acostumbrados a vivir esta situación, “varias veces ya llegó a nuestra casa y siempre vemos la forma de hacer las cosas”, agregó.

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