Miles de peregrinos de todo Paraguay se congregan desde hace días en la localidad de Caacupé, a unos 50 kilómetros de Asunción, donde hoy sábado, y como cada ocho de diciembre, rinden tributo a la virgen de Caacupé, la más venerada por los católicos del país.


La afluencia de peregrinos dibuja durante estas semanas una nueva imagen de un municipio de poco más de 56.000 habitantes, que en apenas unos días multiplica su población, para volver de nuevo a la tranquilidad pasada la mayor celebración mariana del país.

Cada rincón de Caacupé es ahora un campamento improvisado para el descanso del peregrino, que con sus colchones y sus mantas pueblan el suelo de la localidad, tanto en la explanada, a la sombra de la Basílica, como en cualquiera de las calles que conducen al templo desde la entrada a la ciudad.

Allí se entremezclan con los vendedores, que no dejan escapar la oportunidad para cerrar el año con beneficios y salen al paso del visitante con camisetas, imágenes de la virgen de Caacupé o rosarios de colores.

Las camisetas, también con la virgen de Caacupé estampada en la parte frontal, suelen ser los productos más demandados, como comentó una de las vendedoras, Daisy Olmedo.

“Siempre hay mucha venta en esta época, que comienza con el inicio de la novena (28 de noviembre)”, agregó sin precisar datos de ventas.

Los artículos religiosos se venden en estos días por precios que oscilan entre los 15.000 y los 70.000 guaraníes (entre 2 y 12 dólares).

Junto a los recuerdos, tampoco faltan las tradicionales chipas (panecillos) y los yuyos (hierbas medicinales) para el tereré con los que el peregrino alimenta algo más que su fe tras las largas jornadas de caminatas.

Solo es necesario mirar a los pies para comprobar lo que después corroboran los propios caminantes, que llevan varios días andando o pedaleando desde el interior del país, sin que su edad condicione su devoción.

Para ellos se han establecido más de 60 puntos para dar atención a las quejas y dolencias más frecuentes de estos días, como hipertensión o ampollas, como precisó a Efe el doctor Diego Bogado, en uno de los puestos.

Desde Ciudad del Este, en la frontera con Brasil, llegó hoy un grupo de 21 ciclistas que partió de la segunda urbe más grande del país el miércoles por la noche, como dijo a Efe uno de sus integrantes, el padre Hugo de Jesús.

“Fue muy lindo. Es una manera de evangelizar y demostrar que con la fe podemos hacer grandes cosas”, apuntó mientras descansaba en la explanada de la Basílica.

Apenas unos minutos antes, su grupo había entrado por la pasarela central y había subido de rodillas las escaleras que conducen a la nave principal del templo, donde miles de paraguayos escuchaban una de las tantas misas que se repiten estos días a diversas horas.

La misa central se celebrará este sábado, oficiada por el arzobispo de Asunción, Edmundo Valenzuela, y con la presencia del presidente del Gobierno, Mario Abdo Benítez, y otros miembros de su Ejecutivo.

La participación del presidente en este acto religioso apenas se cuestiona e incluso se interpreta de manera positiva desde buena parte de la sociedad.

Así lo cree uno de los peregrinos que se acercaron hoy a Caacupé, el fraile Cristian Riquelme, para quien es importante que el mandatario “apoye la devoción y la espiritualidad católica de un pueblo que es católico”.

Otros fieles prefirieron honrar hoy a la virgen para evitar las aglomeraciones y el control de seguridad que provocará la visita presidencial.

Entre risas, un grupo de mujeres confesó que mañana seguirán la celebración por televisión, porque “hace mucho calor y ya somos viejas”, dijeron.

Eso no les impide cumplir con su fe, como a Feliciana Molina, quien lleva más de cinco décadas peregrinando hasta Caacupé.

“Desde que tuve hijos yo vine junto a la Virgen para que me ayude, porque ella también es una madre para nosotros”, confesó la mujer.

Mientras que Felicina Molina perpetúa su tradición, otros la comienza, como algunas familias jóvenes que peregrinaban por primera vez con sus bebés y que esperan repetir en el futuro.

Fuente: EFE

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