El Gobierno paraguayo aprobó por decreto el Plan Nacional de Igualdad, que tiene como objetivo general avanzar hacia la igualdad "real y efectiva" entre hombres y mujeres en todos los ámbitos, y desarrollar políticas destinadas a remover los obstáculos que impiden dicha igualdad.


El IV Plan Nacional de Igualdad, que se desarrollará entre 2019 y 2024, fue sancionado por el presidente Mario Abdo Benítez el pasado 20 de diciembre, aunque fue difundido este miércoles por el Ministerio de la Mujer.

La iniciativa está inscrita en los parámetros marcados por la Agenda 2030 de las Naciones Unidas y busca “crear las condiciones” que posibiliten el “empoderamiento” y la “autonomía económica” de las mujeres paraguayas.

En concreto, el Plan que aún debe dotarse de presupuesto y que será desarrollado por las diferentes áreas gubernamentales afectadas, establece metas a conseguir en función de los “obstáculos” que detecta en materia de igualdad.

El documento insta al Estado a “revisar” la normativa nacional para “eliminar” toda discriminación a la mujer que en ella esté establecida, así como a elaborar y aprobar propuestas legislativas “igualitarias”.

En ese sentido, pide además al Congreso que sancione los proyectos que actualmente están en estudio.

El Plan admite que faltan mecanismos adecuados para superar “la subrepresentación de las mujeres” tanto en cargos electivos como en la función pública.

También destaca la existencia de “violencia y acoso hacia las mujeres en el ámbito político y en instituciones públicas” del país.

https://twitter.com/minmujerpy/status/1077931806769455104

En cuanto a la salud de las mujeres, el plan denuncia que los servicios de atención en casos de violencia son “limitados” y reconoce que hay un “escaso cumplimiento” de la Ley integral contra la trata de personas.

En materia de empleo, el texto admite que persiste el “trabajo forzoso de mujeres” en Paraguay y señala que se produce una “trasgresión de leyes laborales”.

En ese sentido, denuncia que el cuidado se ha convertido en una tarea exclusiva de las mujeres, lo que les impide una “mayor inserción en el ámbito económico, social, político y cultural”.

El Plan señala la ausencia de una “educación integral que supere los estereotipos sexistas y que promueva una cultura de igualdad” en Paraguay.

Asimismo, subraya que algunos “mandatos culturales” justifican prácticas nocivas como el “matrimonio infantil, precoz y forzado, las uniones de hecho precoces y el criadazgo”.

Entre los problemas identificados en la Justicia paraguaya, el plan admite que muchas mujeres víctimas de violencia se ven obligadas a realizar un “peregrinaje entre diversas instituciones”, sin encontrar “servicios integrales” que faciliten sus trámites.

Un reciente informe de la Coordinadora de Derechos Humanos de Paraguay (Codehupy) reveló que en 2018 se produjeron 50 feminicidios en el país, lo que supone un asesinato machista de media cada semana, mientras que se producen cuatro abusos sexuales diarios a menores de entre 10 y 15 años. EFE

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