A punto de cumplirse dos décadas, el próximo viernes, de la muerte de la escritora paraguayo-española Josefina Plá, su legado sigue vigente en la generación de escritores posteriores, a los que aportó nuevas “formas literarias”, según explicó uno de sus discípulos, el periodista Antonio Pecci.


Plá, fallecida en 1999, fue maestra de Pecci y de otros grandes escritores paraguayos como Augusto Roa Bastos, y fue una “impulsora de la renovación del arte” en Paraguay, a través de un “movimiento que buscaba romper con el academicismo de la época”, en las décadas de 1940 y 1950, según aseguró Pecci.

En ese sentido, el periodista y escritor sostuvo que Plá fue además una “figura clave” para la “renovación poética” en el país suramericano, puesto que logró hacer que los poetas locales se “planteen nuevas formas” de escribir poesía y “dejaran atrás el modernismo anterior”.

Pecci comentó que la escritora, a finales de la década de 1930 y la siguiente, “traía (a Paraguay) lo último de la poesía española de la Generación del 27”, a la que perteneció el poeta y dramaturgo Federico García Lorca, con el objetivo de hacer ver que “ya se escribía de otra manera, con nuevas formas y de nuevos temas”, señaló.

Recordó que Plá fue fundadora del grupo literario “Nido de alegría”, que propició en aquellos años la “renovación lírica paraguaya”.

Al margen de su carrera como escritora, por la que fue postulada al Premio Cervantes en dos ocasiones, Plá también desempeñó un papel “pionero” en el estudio de la cultura del país que la acogió, cuando salió definitivamente de España, durante la Guerra Civil (1936-1939).

“Ella sola constituye una columna vertebral en la historia de la cultura paraguaya” y “le debemos una nueva visión” sobre dicha cultura y su “imaginería”, gracias a los numerosos ensayos que elaboró sobre diversos aspectos culturales de Paraguay, como su estudio de la historia del teatro en el país.

Pecci definió a Plá como una “rara avis” y una de las “intelectuales más completas” de Paraguay, porque “abarcó muchas facetas”, ya que, a parte de los ensayos, la docencia y la escritura, trabajó también la pintura y la cerámica.

Esa labor multidisciplinar la posicionó como una “figura muy respetada, pese a que era mujer en un ambiente muy conservador y patriarcal”, dijo Pecci, en referencia a la sociedad paraguaya que la recibió en la década de 1930.

Sin embargo, en la época de la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989), su “pensamiento progresista no era bien visto” por el régimen, y “tuvo sanciones” e incluso fue expulsada de sus diferentes cátedras.

Además, desde el punto de vista social “era mirada con recelo” puesto que era madre soltera, y por ese motivo “sufrió desdén y rechazo”, añadió.

A pesar de ello, permaneció en Paraguay, un país que “amó” y donde “podía realizarse e inspirarse”, subrayó su discípulo.

Pese al enorme aporte a la cultura paraguaya de Josefina Plá, su importancia no fue reconocida, tanto en España como en Paraguay, hasta la década de 1990, aunque Pecci alertó de que su legado no resulta tan accesible para las nuevas generaciones de paraguayos, por lo que debería ser “rescatado” para darlo a conocer, y su figura “se debería proteger más”. EFE

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