La alcaldesa de París, la socialista Anne Hidalgo, descartó la idea de implantar un transporte público gratuito en la región parisina e incrementó a cambio las ayudas destinadas a algunos colectivos más necesitados.


Su decisión se basa en el informe que encargó en marzo de 2018 para estudiar “sin dogmatismo” la aplicación de una medida que en Francia se aplica en la ciudad septentrional de Dunkerque.

“La gratuidad no puede ser por sí sola el alfa y omega de una política de transporte o de movilidad. Es un instrumento para desplazarse mejor, para desprenderse de un coche que cuesta muy caro, pero no hay que olvidar otros aspectos como la mejora de la oferta, de la calidad y de la comodidad”, dijo Hidalgo en declaraciones al periódico “Libération”.

El documento especifica que la gratuidad total se planteaba para reducir “drásticamente” las molestias ligadas a la circulación de los automóviles.

En sus conclusiones, el texto destacó sin embargo que el impacto de esa medida sobre el tráfico sería “muy débil” y que el coste económico de su puesta en marcha no se puede desdeñar.

La alcaldía apuesta en cambio por ampliar a partir de septiembre de 2019 la gratuidad del transporte público a los parisinos de cuatro a once años de edad, una exención que hasta ahora acaba a los cuatro años, y a aquellos discapacitados menores de 20.

Asimismo, añadió que reembolsará a los estudiantes de secundaria la mitad del abono de transporte y que el abono para las bicicletas eléctricas será gratuito para aquellos de entre 14 y 18 años de edad.

Hidalgo precisó que el coste de su aplicación se sitúa este año en los cinco millones de euros, financiados por la reorganización de fondos ya existentes, y que a partir de 2020 se costeará con los ingresos “del nuevo mercado de carteles publicitarios”.

La alcaldesa pidió además al Estado y a la región que se sumen a los esfuerzos para conseguir que aquellos habitantes con los ingresos más bajos puedan beneficiarse de un reembolso total del abono de transporte. EFE

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