La nueva caravana de migrantes, que aglutina a más de 1.000 hondureños dispersos, sigue avanzando hacia la frontera con Guatemala, donde las autoridades de Honduras han reforzado la seguridad y han retenido a 60 menores que pretendían salir del país con la esperanza de llegar a EE.UU.


El primer grupo de hondureños -que suma más de 500- salió anoche en la caravana y llegó a Agua Caliente, fronterizo con Guatemala, donde las autoridades de Honduras han extremado las medidas de control migratorio para evitar su paso, como pudo constatar Efe.

Muchos de los migrantes, entre ellos niños, mujeres y adultos mayores, atraviesan el territorio hondureño a pie, autobús o subidos en camiones o vehículos particulares que los llevan, pese a los constantes retenes policiales y militares.

Los migrantes pretenden cruzar este martes hacia Guatemala, el mismo día que un segundo grupo de la caravana emprendió la caminata también desde la Gran Central Metropolitana, la principal terminal de autobuses de San Pedro Sula, norte del país.

Todas estas personas alegan que se van de Honduras por la falta de trabajo e inseguridad en su país.

Según medios locales, varios migrantes hondureños habrían cruzado ya hacia Guatemala, extremo que no ha sido confirmado ni desmentido por autoridades de Honduras.

Al menos 60 menores hondureños que pretendían salir del país han sido retenidos por las autoridades por no portar la documentación necesaria o viajar solos en la caravana, afirmó a periodistas este martes la vicecanciller de Honduras, Nelly Jerez.

La funcionaria dijo que los hondureños tienen libre tránsito en la región centroamericana, siempre y cuando realicen un registro adecuado en las instancias migratorias.

Señaló que mejorar la calidad de vida y la reunificación familiar son las principales causas de la migración de hondureños hacia Estados Unidos e hizo un nuevo llamado a sus compatriotas a no poner en riesgo su vida y la de sus hijos.

Una migrante hondureña, Wendy Garrido, dijo a Efe que se sumó a la caravana porque en Honduras “ya no se puede vivir” debido a la pobreza y la violencia.

Garrido indicó que llegó este martes al municipio de San Marcos (Ocotepeque) acompañada de una hija de 10 años con la esperanza de “llegar a Estados Unidos”, donde, dijo, espera “tener mejor vida” que la que ha tenido en su país y trabajar para construir su casa en Honduras.

Daniela Bustillo, una hondureña transexual de 33 años, indicó a Efe que decidió emigrar con la esperanza de llegar a un mejor lugar para vivir, y por la violencia y la persecución que sufre en su país debido a la homofobia.

“No nos dan empleo a las chicas transgénero y hay mucha homofobia”, subrayó Bustillo, quien dijo que era procedente del sector de Choloma, norte del país.

Denunció además que ha sido “golpeado, insultado, humillado” en Honduras, donde aseguró no tiene trabajo ni casa y solo vive “por vivir”, y expresó que lo único que quiere es “una oportunidad de empleo, lo que queremos es trabajar para superarnos y ayudar a nuestras familias”.

La nueva caravana migrante ha sido convocada por redes sociales, y uno de su supuestos promotores, identificado Juan Carlos Molina, fue detenido este martes en el sector de Cofradía, departamento norteño de Cortés.

La encargada de negocios de la embajada de Estados Unidos en Honduras, Heide Fulton, pidió a través de un mensaje en Twitter a los hondureños que no pierden su “tiempo y dinero en un viaje destinado a fracasar”.

“El camino es largo y extremadamente peligroso”, subrayó la diplomática estadounidense, que en los últimos días ha señalado que la travesía está “llena de amenazas y dolores”.

Según la Cancillería de Honduras, ninguno de los miles de migrantes hondureños que en octubre pasado emprendieron viajes en caravana para llegar a Estados Unidos “ha logrado que se le conceda asilo político o permiso para permanecer en ese territorio de forma regular”.

Al menos once hondureños de esas primeras caravanas murieron en su intento por llegar a territorio estadounidense, de acuerdo a cifras oficiales.

Fuente: Agencia IP

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