Aviones de la Fuerza Aérea Argentina (FAA) interceptaron una avioneta que no había informado plan de vuelo ni tenía una matrícula vigente, pero el piloto consiguió cruzar la frontera hacia Paraguay, donde fue localizado por la Fuerza Aérea de ese país (FAP), hasta que finalmente se perdió en la zona de Cerrito, del departamento de Ñeembucú, a metros del río Paraná.


El Cessna 182 (arriba), perseguido por un Pampa de la Fuerza Aérea (abajo) en la frontera con Paraguay.

El titular de la Dirección Nacional de la Aeronáutica Civil (Dinac) de Paraguay, Edgar Alberto Melgarejo Ginard, explicó a los medios argentinos que “las fuerzas de seguridad llevan adelante allanamientos simultáneos en la zona porque la aeronave se movió en círculos de manera rasante tal vez hasta aterrizar”.

La avioneta tenía una matrícula denunciada como robada en 2017 en Entre Ríos, provincia de Argentina, pero pensamos que fue clonada porque tenía un tren de aterrizaje diferente. El lugar donde el radar la detectó por última vez el miércoles a la noche, sobrevolando los campos de Cerrito, es parte de una zona habitualmente usada por los narcotraficantes“, recordó. Por su parte, un funcionario del Ministerio de Seguridad de la Argentina le confirmó a este portal esa información.

Paraguay no tiene ley de derribo, pero la Argentina cuenta con un “protocolo de protección del espacio aéreo”. Según el informe “MTO CZP 24/19 (16ENE19) Grupo de Vigilancia y Control Aeroespacial”, al que accedió en exclusiva TN.com.ar, los radares detectaron el Cessna 182 a la altura de General Obligado, Chaco, a las 13.15 horas, pero una hora y media después, presionado por dos Pampa de la FAA, que “le mostraron el armamento que llevaban, pero que no le realizaron disparos de advertencia”, cruzó rasante hacia Laureles, en Paraguay, donde lo vigiló la FAP.

TN.com.ar pudo saber que la avioneta tenía pintada en uno de los costados LV-HBB, es decir, la serie alfanumérica argentina que tenía registrada Sebastián Aresca, dueño del Cessna 182, que denunció hace dos años el robo del aeródromo de Victoria.

Por el robo de la aeronave, el Tribunal de Juicio de Gualeguay condenó el año pasado a Héctor De Lima (7 años de prisión), Mario Crocco (6 años) y Darío Concepción Roas (4 años y 3 meses). Dos cómplices no pudieron ser sentenciados porque siempre estuvieron prófugos.

A Roas le dicen “Nené”, tramitó la doble nacionalidad, argentina y paraguaya, y tiene contactos probados con el narcotráfico: la primera vez cayó en 2007 cuando llevaba 50 kilos de marihuana en un auto en la localidad santafesina de San Lorenzo. “Nené” fue investigado por la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar) como miembro de la banda de Federico Marín, alias “Morenita”, detenido por el escándalo narco-político-judicial de la localidad correntina de Itatí por el que fue arrestado su intendente, Natividad Terán, y por el que podría caer el juez federal de esa provincia, Carlos Vicente Soto Dávila.

Las otras dos personas acusadas no terminaron bien. El dueño del Cessna 182 apuntó contra su propio amigo Gabriel Quirós, que apareció suicidado poco después. Por su parte, Bernardino González, mientras estaba prófugo, fue asesinado el 3 de diciembre de 2017 por un sicario en el barrio La Amistad, de Cambyretá- Itapúa, en Paraguay.

Los que le robaron la avioneta a Aresca se estrellaron el 30 de marzo de 2017 en la localidad de Colonia Carlos Pellegrini, en los Esteros del Iberá, pero fueron rescatados por policías y navales correntinos, que sin saber su prontuario los dejaron seguir viaje por tierra hacia Posadas.

Paraguay ahora investiga si el piloto que escapó del espacio aéreo argentino con la aeronave con matrícula clonada pertenece a la misma banda.

Fuente: TN.ar

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