La llegada de Gonzalo Higuaín al Chelsea se produce para suplir la baja aún no superada de Diego Costa, quien se marchó en septiembre de 2017, dejando un vacío en el plano goleador de los londinense.


El español de origen brasileño abandonó el Stamford Bridge enfrentado con el entonces entrenador, Antonio Conte, pero dejando un gran regusto en la afición, que le veía como el puntal del equipo que se proclamó campeón de liga en la temporada 2016-2017.

Los 58 goles que marcó en 120 partidos le encumbraron en un equipo que añoraba las cifras goleadoras de un mito ‘Blue’ como Didier Drogba.

Para suplir tal flujo goleador y sabiendo que Conte no contaba con Costa, el Chelsea se rascó el bolsillo, sacó casi 80 millones de euros y los desembolsó en la cartera del Real Madrid para hacerse con los servicios del reciente campeón de la Liga de Campeones Álvaro Morata.

El madrileño, relegado a la sombra de Karim Benzema en Chamartín, se cansó de no ser titular y buscó fuera del Santiago Bernabéu una oportunidad que le abriera las puertas de la selección española en el Mundial de Rusia y asentarse, por fin, como el delantero estrella de un equipo.

Pese a un comienzo prometedor con seis goles en seis partidos, marcando en las primeras jornadas de liga, problemas en la espalda y cierta inestabilidad anímica le desplazaron de las portadas y le privaron del olfato goleador.

Ante la falta de tantos, los ‘Blues’ recurrieron al mercado de invierno y se trajeron a un veterano y conocedor de la Premier League como Olivier Giroud para crear competencia. Y la competencia terminó por batir a Morata.

El francés empezó a tener más minutos que el español y la situación se agudizó con la llegada de Maurizio Sarri al banquillo de ‘The Bridge’.

Morata no ha sido del gusto del italiano, que le ha alineado como titular en once partidos de Premier en 23 jornadas, prefiriendo la opción de Giroud en ocasiones y la de utilizar a Eden Hazard como falso ‘nueve’ más recientemente.

El madrileño, a la espera de salir, ha visto como el Chelsea le ha reemplazado a mitad de temporada por Gonzalo Higuaín, a quien sus números bajo el mando de Sarri le avalan.

Su temporada más prolífica, 36 goles en el campeonato italiano, llegó en el Nápoles, con Sarri en el banquillo napolitano. Su paso sin pena ni gloria por el Milan, donde estaba cedido por el Juventus de Turín, precede a un intento de revitalizar su carrera en Inglaterra, territorio inhóspito para él.

A su paso, quedan los 24 goles en 72 partidos de Morata, y los 10 en 43 encuentros que ha anotado Giroud que, si nada extraño ocurre, volverá a abrazar el puesto de suplente.

La sombra de Costa en Stamford Bridge aún es alargada. EFE

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