Un avión chárter de Rusia aterrizó en Caracas alimentando conjeturas sobre su propósito y luego de que Moscú se comprometió a apoyar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.


El Boeing 777 de la aerolínea Nordwind Airlines de Rusia, con espacio para unos 400 pasajeros, estaba estacionado en un rincón privado del aeropuerto cercano a Caracas después de volar directamente desde Moscú, según datos de seguimiento del vuelo y fotos de Reuters.

Todo tipo de conjeturas en redes sociales eran testimonio de la atmósfera de incertidumbre en el país, luego de que Nicolás Maduro ha sido puesto bajo una gran presión internacional para que renuncie.

Reuters había informado el viernes que contratistas militares privados, que realizan misiones para Rusia, volaron a Venezuela para reforzar la seguridad de Maduro ante las protestas masivas de la oposición la semana pasada, según dijeron personas cercanas. Los sindicados como paramilitares habrían pasado por Paraguay, de acuerdo con datos de la agencia.

Ni Nordwind ni el Gobierno de Venezuela respondieron de inmediato a solicitudes de comentarios.

La nave normalmente cubre rutas entre Rusia y el sudeste asiático. Ni Nordwind ni otras aerolíneas comerciales ofrecen vuelos directos Moscú-Caracas.

El mismo avión voló de Moscú a Caracas el 3 de diciembre, según los datos de vuelos, coincidiendo con el viaje de Maduro a Rusia para reunirse con el presidente ruso, Vladimir Putin.

El periódico ruso Novaya Gazeta informó que el avión voló con solo dos tripulaciones y no pasajeros, aunque no es extraño que vuelos a Venezuela lleguen sin pasajeros.

Maduro afirma que se enfrenta a un intento de golpe de Estado respaldado por Washington y encabezado por el líder opositor, Juan Guaidó, quien la semana pasada se autoproclamó presidente y fue reconocido por Estados Unidos como jefe de Estado.

Rusia acusó al Gobierno del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de intentar usurpar el poder en Venezuela y advirtió contra cualquier intervención militar.

El Kremlin condenó el martes las nuevas sanciones de Estados Unidos contra el vital sector petrolero de Venezuela como una interferencia ilegal en los asuntos de los miembros de la OPEP.

Fuente: Reuters
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