Organizaciones de derechos humanos reclamaron ayer martes al presidente Mario Abdo Benítez que condene la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989), al cumplirse el próximo sábado los 30 años del golpe militar que derrocó al dictador.


El mandatario, preguntado por el significado que tiene para él la noche del 2 al 3 de febrero, fecha del golpe, respondió que coincide con la fundación de Ciudad del Este, segunda urbe más grande del país, y acompañó su respuesta con una carcajada.

Tras esas declaraciones, Abdo Benítez, hijo del secretario privado de Stroessner, matizó que esa noche es “parte de la historia paraguaya” y de “la apertura democrática”, y agregó que acompaña y reivindica “la lucha por la libertad”.

“Es una pena que se haya manifestado de esa manera. Nos parece una falta de respeto”, dijo a Efe Cristina Coronel, en representación del Servicio Paz y Justicia Paraguay (Serpajpy).

Coronel expresó que todavía existe “una deuda histórica con la sociedad paraguaya y con Paraguay“, ya que aún quedan por aclarar cuestiones como las tierras mal habidas, las desapariciones forzosas o el reconocimiento a las víctimas.

Desde Serpajpy subrayan el simbolismo que adquiere este aniversario al coincidir en el mandato de Abdo Benítez, “una figura muy cercana” al régimen.

“Él no tiene la culpa de ser hijo del secretario privado de Stroessner, pero tiene el rol de presidente y representa a la persona que tiene poder para dar las órdenes de reparación y justicia”, dijo Coronel.

Por su parte, la presidenta del estatal Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP), Soledad Villagra, dijo a Efe que el reconocimiento de las víctimas y la condena a la dictadura debe ser unánime de todo el Estado.

“El Estado entero tiene que pronunciarse, porque estamos hablando de una época que no queremos repetir. Nosotros (MNP) también somos Estado. Hay más de 20.000 víctimas directas de la dictadura, más las indirectas. No podemos obviar eso ni pensar que todo está conseguido por vivir en democracia”, puntualizó Villagra.

Sin entrar en valoraciones sobre las declaraciones de Abdo Benítez, Villagra manifestó que cualquier paraguayo, “independientemente de su experiencia y del lado en el que esté”, no pude desconocer los números que arrojó el informe de 2008 elaborado por la Comisión de Verdad y Justicia sobre las víctimas de la dictadura.

Asimismo, recalcó que “no se puede dar por sentado que todo esté conquistado” y advirtió que Paraguay todavía tiene tareas pendientes para consolidar su democracia.

“Existe discriminación de personas discapacitadas, personas con trastornos mentales, personas LGTBI, personas indígenas… Eso pone en peligro el Estado de Derecho”, comentó y citó también la pobreza, la desigualdad y la marginalización.

La Coordinadora de Luchadores y Víctimas de la Dictadura (Codelucha) también reprochó a Abdo Benítez sus palabras y le recordó que debe “hacer una separación entre sus afectos personales y su papel de presidente”, dijo a Efe Sonia Aquino, miembro de esta organización.

La interpretación de Codelucha sobre la postura del mandatario es que transmite en sí misma “un mensaje a la ciudadanía que no está bien”, ya que se espera “un cambio de actitud desde el Estado”.

Aquino mencionó que el expresidente Fernando Lugo (2008-2012), de la formación de izquierdas Frente Guasu, ya pidió perdón al pueblo paraguayo en nombre del Estado durante la presentación del informe de la CVJ, pero este año la fecha cobra un valor especial.

“No es lo mismo que lo haga el presidente Mario Abdo Benítez, atendiendo a su condición”, agregó.

Bajo la dictadura de Stroessner, 20.814 paraguayos se vieron obligados a exiliarse de manera forzosa y 425 personas desaparecieron o fueron ejecutadas, según un informe de la Comisión de Verdad y Justicia.

Paraguay solo ha recuperado 37 cuerpos de los desaparecidos en ese periodo, de los que la Dirección de Memoria Histórica y Reparación (DMHR) solo ha conseguido identificar a cuatro.

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