El presidente de Argentina, Mauricio Macri, admitió este lunes que la "causa de los cuadernos", por la que la exmandataria Cristina Fernández (2007-2015) tuvo que volver a declarar esta mañana ante la Justicia, fue uno de los tres "grandes golpes" que ha vivido la economía del país, en recesión desde 2018.


“La sequía que vivimos el año pasado fue uno de los tres grandes golpes que vivió nuestra economía, como la falta de financiamiento de los mercados emergentes, como la crisis de los cuadernos”, declaró Macri tras recorrer la obra hidráulica de la cuenca de Río Salado, en la provincia de Buenos Aires.

Cristina Fernández asistió este lunes a los tribunales para declarar en ocho causas relacionadas con su presunto rol de “jefa de una asociación ilícita” en un supuesta red de pago de sobornos a funcionarios de su Gobierno por parte de poderosos empresarios argentinos.

La “causa de los cuadernos” es conocida así por las anotaciones con las que un chófer del ministerio de obras públicas del kirchnerismo dejó constancia durante más de una década de las bolsas con dinero que presuntamente él distribuía desde las empresas a manos de los altos cargos.

Un escándalo que surgió el 1 de agosto del año pasado y que, según el actual Gobierno, perjudicó a la confianza de los inversores en el país, ya dañada por la fuerte devaluación del peso ante el dólar.

En el acto de esta mañana, Macri recalcó que la de Río Salado es una obra, como tantas otras realizadas durante su mandato, que había sido “postergada” por los Gobiernos anteriores.

Consideró además que si las cuencas hidráulicas iniciadas se hubieran terminando cuando fueron planificadas, se habría podido aprovechar el agua para subsanar la sequía que golpeó Argentina en 2018, que recordó, que fue la peor de los últimos 50 años y que golpeó a la economía.

Fernández, a través de la declaración por escrito que entregó al juez, negó su participación en las causas, a las que se refirió como la “causa de las fotocopias”.

Alegó que dichos cuadernos “nunca se vieron” y que solo se difundieron una serie de “fotocopias” a partir de las cuales se detuvieron a decenas de personas con el propósito de presionarlas para que recitaran que su Gobiernos y el de su fallecido esposo, Néstor Kirchner (2003-2007), constituían una asociación ilícita.

De este modo, acusó al fiscal Carlos Stornelli, investigado tras una denuncia que le acusa de extorsionar a un empresario, de “tergiversar” las declaraciones de los imputados para perjudicarla. EFE

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