La Fiscalía imputó ayer lunes a cuatro personas por el presunto homicidio de Francisco López, un dirigente indígena que falleció por un disparo en el tórax en la Plaza de Armas de Asunción, donde familias de nativos permanecen acampadas desde hace meses para denunciar el desalojo de sus tierras.


Foto: EFE

La Fiscalía abrió la investigación contra Juan Vázquez, Richard Colmán, Luis Azari y Raúl Estiven, para quienes ha pedido que se ordene la prisión preventiva tras el hecho.

El suceso se produjo el domingo en el transcurso de “una gresca entre los nativos y los damnificados apostados en el lugar”, según informó el Ministerio Público en un comunicado.

López falleció de forma “casi instantánea” tras recibir el disparo, mientras que otro indígena, identificado como Leoncio Rojas, resultó herido al sufrir el golpe de una piedra en la cabeza, añadió la fuente.

López, de 28 años era uno de los responsables de la comunidad Ava Guaraní Tacuara’i, ubicada en el distrito de Corpus Cristi del departamento de Canindeyú, junto a la frontera con Brasil.

Miembros de esa comunidad llevan cerca de cinco meses acampados en esa plaza del centro de Asunción, junto al Congreso Nacional, denunciando que han sido desalojados de sus territorios por colonos brasileños.

El grupo exige desde entonces que se investigue el hostigamiento y la violencia que viven en sus tierras y reclama la destitución de la titular del Instituto Paraguayo del Indígena (INDI), Ana María Allen.

En total, hay cerca de 70 familias que viven en esa plaza en carpas improvisadas con plásticos negros, donde han pasado los meses más calurosos del verano paraguayo.

La población indígena paraguaya asciende a unas 120.000 personas, de las cuales el 76 % vive en situación de pobreza extrema, según datos oficiales, en su mayoría debido a que fueron desposeídas de sus tierras ancestrales durante la Dictadura (1954-1989) y en la primera década de democracia.

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