Un tribunal condenó este martes a 20 y 11 años de cárcel a dos agentes de la Policía Nacional de Paraguay que tomaron parte en un operativo considerado irregular, en el cual un joven quedó parapléjico a causa de un disparo, un caso que la prensa local denominó "gatillo fácil".


Los hechos se remontan a agosto de 2016 cuando el suboficial Johnny Orihuela y el comisario Jorge Zárate persiguieron en su patrullera a la víctima, Richard Pereira, de 27 años, que conducía un vehículo por una calle de Asunción.

De acuerdo con la fuente, el joven huyó de la persecución hasta que finalmente se entregó, momento en que Orihuela le hizo un disparo en la nuca que lo dejó parapléjico.

Tras el hecho, los dos policías emitieron un parte informando que el joven tenía un arma de fuego con la cual les había disparado, aunque las pericias mostraron que ese revolver era inservible.

Asimismo, los policías colocaron una cantidad de marihuana en el vehículo del joven para incriminarle.

Orihuela fue condenado a 20 años de prisión por los hechos punibles de homicidio doloso en grado de tentativa, simulación de hecho punible y persecución de inocentes.

Zárate recibió un sentencia de once años por persecución de inocentes, denuncia falsa y frustración de la persecución penal.

La sentencia se da en medio de las críticas a la Policía Nacional tras otro caso ocurrido este lunes, cuando dos efectivos dispararon a un microbus escolar e hirieron a dos niñas.

En el hecho resultó herida de bala en las extremidades superiores e inferiores una niña de 8 años, mientras que otra de 11 fue herida en el codo.

Ambas viajaban de vuelta a sus casas en un transporte escolar, acompañadas por otra menor de 7 años y dos adultas que resultaron ilesas.

Cinco agentes de la Policía Nacional de Paraguay fueron detenidos y apartados de su cargo este martes por su supuesta relación con el hecho.

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