Marcelo Martinessi debuta este 8 de marzo en cines españoles con "Las herederas", una película "orgánicamente femenina" que se zambulle en la relación de pareja de dos mujeres mayores para explicar un país "de encierros", como es Paraguay, anclado en un pasado "sumamente conservador" ligado a una dictadura.


“Históricamente, los regímenes autoritarios fomentan el encierro como parte del ‘divide y vencerás’. Me parece que, a diferencia de España, donde hubo un deseo real de cambiar eso después del franquismo, en Paraguay no tuvimos esa posibilidad”, afirma el director de “Las herederas” en una entrevista con Efe.

Explica Martinessi que “después de la gran guerra de la Triple Alianza, Paraguay se reconstruye gracias a las mujeres, pero la iglesia y el estado solo explotaron el lado heroico del asunto”.

“Mi película -agrega- quería sacar a la mujer de ese lugar de heroicidad tan incómodo y colocarla en su carne y hueso, con sus pecados, sus vicios, sus virtudes”.

Y le ha salido, dice, una cinta “orgánicamente femenina donde los hombres son prescindibles”.

Chela y Martina (Chiqui) conviven desde hace más de 30 años; son hijas y nietas de familias ricas que no han trabajado nunca gracias al dinero heredado. Pero cuando ambas llegan a los 60 se ven obligadas a vender muebles, cuadros y cristalerías para poder sobrevivir.

Una de las deudas que contraen acaba con Chiqui en la cárcel de Buen Pastor, y Chela, que no pasa por su mejor momento vital, empieza a trabajar como chófer de sus vecinas ancianas. Así conoce a la atractiva Angie, hija de una de estas mujeres.

El paraguayo, que se crió “en un mundo femenino de mamá, primas, tías y abuela, siempre con sus voces en la cabeza”, ha compuesto una maravillosa película de mujeres donde la relación lésbica de dos “niñas bien” venidas a menos en su tercera edad sirve como escenario para desvelar una realidad más allá de la película.

“Sabía que estaba rodando la historia muy intima de dos mujeres que pertenecen a la misma élite que mantuvo 35 años un romance con el dictador. Estas mujeres son fruto de ese lugar y, de alguna manera, a través de ellas, quería hablar de un país encerrado que necesita buscar una salida”.

Ellas, dice, “forman parte de una ‘jet’ que esta muerta pero que no se resigna a entregar el país. Creo que, si no se puede desde la política, al menos desde el arte, Paraguay necesita repensarse. Hay un sector de Paraguay que quiere cambiar y mirar al futuro, pero…”

Y cuenta que, al poco de estrenar la cinta, una senadora enfrentó a Brun lanzándole la palabra lesbiana como insulto; “qué atrocidad que una representante de la nación, que al poco fue reelecta, tenga ese nivel de brutalidad”, se lamenta.

Protagonizada por unas actrices en estado de gracia -Ana Brun, como Chela; Margarita Irún, como Chiqui; Ana Ivanova, como Angy, y Nilda González, como Pati, la criada indígena que atiende a la pareja-, Martinessi sabe que la película sería otra si no hubiera contado con ellas.

“Paraguay no tiene aún fondos para el cine, eso te hace crear tus propias reglas, adaptándote. Ensayábamos en mi casa -pone como ejemplo el director-. Sin la generosa contribución de las actrices, no se podría haber hecho”.

Todas son paraguayas, enfatiza Martinessi, convencido de que “debía ser así porque ellas, de algún modo, llevan debajo de la piel esa historia de encierros que es ‘Las herederas'”.

La complejidad de hacer cine hoy por hoy en Paraguay se ha vuelto una suerte para el espectador porque Martinessi ha tenido “más que tiempo” para perfilar y revisar el guion, hasta quedar convertido en una joya de muchos quilates; de hecho, por todos los festivales por los que pasó se llevó un premio, o dos, como en la Berlinale. Y llegó a los Goya, y a los Óscar.

“Paraguay es un país sumamente conservador, no solo con las lesbianas, es en general. Mantiene una violencia estructural tan grande contra la mujer que necesita repensarse en todos los sentidos”. Y “Las herederas”, desde luego, es una gran contribución a ello.

Fuente: EFE

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