Miles de paraguayas tomaron este viernes las calles del centro de Asunción para protestar contra la violencia machista, la discriminación, la desigualdad laboral y la brecha salarial entre hombres y mujeres en el acto que culmina la jornada de paros y protestas con motivo del Día Internacional de la Mujer.


Una serpiente morada de mujeres de todas las generaciones arrancó desde la Plaza Italia de la capital paraguaya y se dirigió entre cánticos y proclamas hasta la plaza de la Democracia, donde se leyó un manifiesto en defensa de los derechos de todos los colectivos laborales de mujeres.

En la cabeza de la manifestación, un grupo de mujeres agitaban sus escobas, exigiendo una mejora de las condiciones laborales de las trabajadoras domésticas, uno de los grupos sociales más castigados por la desigualdad en Paraguay.

Les seguían grupos de mujeres campesinas e indígenas que reclamaban mayor atención por parte del Gobierno para proteger su derecho a la sanidad y la educación, trabajadoras sexuales que denunciaban la explotación a la que son sometidas y colectivos LGBTI que clamaban contra la discriminación que sufren a diario.

Noelia Díaz, la portavoz del Sindicato de Periodistas de Paraguay, una de las 60 organizaciones feministas que ha coordinado la celebración del 8 de Marzo, contó a Efe que una de las reivindicaciones centrales de la jornada es la situación laboral de las trabajadoras domésticas que cobran por ley un 60 % del sueldo mínimo interprofesional.

“Se invisibiliza todo el trabajo doméstico que hacen ellas y el que hacemos todas las mujeres que salimos a trabajar y volvemos a casa para hacer todas esas tareas”, denunció la portavoz.

Díaz relató que el movimiento feminista ha logrado en los últimos años algunos avances legislativos como la Ley de Protección de la Maternidad (2015), la Ley de Protección Integral de las Mujeres (2016) o varias modificaciones del código laboral en materia de igualdad.

Sin embargo, denunció que el Estado “no desarrolla políticas públicas para que se puedan cumplir”, lo que ha provocado que “seguimos ganando un 30 % menos que los varones por el mismo trabajo”.

En la marcha también estuvo presente la fundadora del partido feminista Kuña Pyrenda, Lilian Soto, quien reconoció que progresivamente cada vez más políticas se están sumando a la corriente feminista en Paraguay.

“Creo que a medida que se vaya consolidando y expandiendo el debate sobre los feminismos, las compañeras políticas van a terminar con una mirada de género”, explicó.

Para Soto uno de los logros del 8 de marzo es que ha conseguido que grupos feministas con sus “diferencias y contradicciones” marchen juntos convirtiendo la jornada en “un momento importante para la lucha y las demandas de las mujeres en Paraguay“.

Tras una gran pancarta que denuncia la falta de derechos en las comunidades indígenas y campesinas se encontraba Ana Selva, que encabeza el Movimiento Campesino Paraguayo, un colectivo con más de 40 años de historia.

Selva denunció la desigualdad que se vive en el trabajo agrario y reconoció la importancia de que cada vez haya más jóvenes que se sumen a la causa feminista porque permite “formar a las compañeras para que puedan entender sus derechos”.

A la marea morada también se sumó el colectivo de personas travestis, transexuales y transgénero de Paraguay, agrupado en la asociación Panambi, que exigieron el fin de la discriminación laboral que les condena a la prostitución.

Desde la organización lamentan las dificultades de la población transexual para acceder a un empleo digno y aseguran que apenas un 2% tienen un trabajo que no esté ligado con la prostitución, ya que no son aceptadas en otros puestos por su aspecto.

Tras la lectura del manifiesto, las mujeres se sumaron a un festival musical en el centro de la capital paraguaya, en el que participaron grupos feministas como Evas Rock, Makana Sisters, Stefy Ramírez, Bárbara, María Ríos, Empanadas con Pank y Sarambi Apoha.

El lo que va de año, 9 mujeres han sido víctimas de asesinatos machistas en Paraguay, mientras que en 2018 se registraron un total de 59 feminicidios, cuatro más que el año anterior.

Un informe del Ministerio de la Mujer alertó en enero de que el 21,3 % de las víctimas de asesinatos machistas son menores de 20 años, mientras que un 37,8 % corresponde a mujeres de entre 21 y 30 años. EFE

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