Con una tasa de siniestralidad en accidentes de tráfico de 17 víctimas mortales por cada 100.000 habitantes, tres puntos más que la media de Suramérica, y un aumento anual del número de heridos, Paraguay se enfrenta de nuevo al debate sobre la necesidad de un seguro obligatorio para conductores.


En Paraguay, y a diferencia de otros países de la región, no es obligatorio disponer de ese seguro, una realidad que choca con los 1.180 fallecidos que dejan cada año las carreteras del país y con el número de lesionados, que se ha multiplicado por cinco en la última década, hasta alcanzar los 65.000 heridos.

Apenas un 30 % de los conductores cuenta con un seguro que cubra los gastos médicos y las indemnizaciones de las personas implicadas en un accidente, de acuerdo a los datos facilitados por la Agencia de Tránsito y Seguridad Vial de Paraguay.

Ante esta situación, la Agencia ha participado en la elaboración de un proyecto de ley que instaure el Seguro Obligatorio contra Accidentes de Tránsito (SOAT), que será presentado en los próximos días en el Congreso, informó Efe.

Será el segundo intento de implantar un seguro obligatorio de tráfico en Paraguay, después de que en 2014 el entonces presidente del Gobierno, Horacio Cartes, vetara una ley para instaurarlo.

El especialista en seguridad vial de la Agencia de Tránsito, Alberto González, aseguró a Efe que “urge” un seguro obligatorio, ya que mejoraría la cobertura que reciben los heridos, a la par que aliviaría los gastos públicos de sus tratamientos.

Además del seguro, González denunció que hace falta mayor “voluntad política” para llevar a cabo medidas públicas que reduzcan el número de accidentes y señaló directamente a los gobiernos municipales que se niegan a implantar “controles y barreras”.

González reconoció que “el mayor flagelo” en materia vial en Paraguay son los accidentes de las motocicletas, que representan el 58 % de los siniestros.

Para el especialista, esta situación es el resultado de un aumento del parque de vehículos de Paraguay, especialmente el de las motocicletas, que en la última década se han convertido en un bien accesible para la clase media.

Por otro lado, la siniestralidad en los accidentes de tráfico es un problema que afecta especialmente a los más jóvenes, ya que una de cada cinco víctimas es un menor en edad escolar.

La representante de Unicef en Paraguay, Regina Castillo, explicó a Efe que la mayor parte de estos accidentes “ocurren de camino a casa o a la escuela”, por lo que la organización de Naciones Unidas ha puesto en marcha un programa para convertir el entorno de los centros educativos en un lugar seguro.

La iniciativa se está llevando a cabo en una treintena de escuelas de Asunción e implica la revisión de algunas infraestructuras de la vía como los pasos de cebra, los semáforos o los árboles que tapan la visión.

Sin embargo, para Castillo el mayor problema de la siniestralidad es la falta de una cultura vial, en la que se respeten las normas de tráfico.

De acuerdo a los datos de la Agencia de Tránsito, únicamente el 69 % de los conductores usa habitualmente el cinturón, un porcentaje que se reduce al 20 % en el caso del acompañante delantero y a un 3 % en los viajeros de la parte trasera del vehículo.

En el caso de los motociclistas, tan solo un 35 % de los conductores utiliza normalmente el casco, frente al 11 % de los pasajeros que viajan en la parte de detrás.

“El seguro obligatorio puede proteger a las víctimas de los siniestros pero no va a prevenir el accidente”, lamentó la representante de Unicef, que aboga por realizar un trabajo conjunto que vaya desde la educación hasta las políticas municipales.

Desde la Asociación de Tránsito de Paraguay se han marcado como objetivo para el 2023 reducir en un 20 % el número de accidentes mortales, aunque reconocen que las metas fijadas en el último Plan Nacional de Tránsito no se han alcanzado.

Fuente: Agencia IP

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