Cada tercer viernes de marzo se conmemora el día del sueño, con la finalidad de incentivar a las personas sobre la necesidad de dormir entre 7 a 8 horas diarias para preservar la salud.


Según explica la Dra. Mirta Ortiz, de la Unidad de Actividad Física de la Dirección de Vigilancia de Enfermedades No Transmisibles, el insomnio es uno de los trastornos del sueño más frecuentes en la sociedad actual y hace referencia a la dificultad para disfrutar de un descanso profundo y reparador, que permita renovar la energía para enfrentar el día siguiente. Dormir permite reestablecer las funciones físicas y psicológicas esenciales, de ahí la importancia de

La literatura científica manifiesta que el ejercicio físico ayuda a mejorar la calidad del sueño, pero hay algunas consideraciones a tener en cuenta, por ejemplo, la intensidad del mismo, la edad y la condición física de las personas.

Ortiz refiere los adolescentes que realizan una mayor actividad física experimentan un buen descanso y un sueño reparador. Este beneficio está relacionado directamente con los días que realiza las sesiones de ejercicios físicos.

Existen estudios que demuestran que la práctica de actividad física regular en las personas mayores, incluso después de los 60 años, otorga igualmente excelentes resultados, mejorando la calidad del sueño y la memoria. Caminatas, andar en bici, bailar y nadar son algunas actividades recomendadas para el efecto.

Un aspecto de la actividad física a tener en cuenta es la intensidad, menciona la profesional médica, que debe ser la adecuada para evitar los dolores musculares al finalizar la sesión. El dolor muscular puede dificultar el inicio del sueño y provocar un mayor número de despertares inoportunos.

Entre los mecanismos de acción que posibilita el efecto beneficioso de un merecido descanso al realizar una adecuada practica de actividad física, se menciona

La práctica de ejercicios de forma adecuada produce la liberación de diversas hormonas que aumentan la relajación corporal y mental, contribuye asimismo a contrarrestar las preocupaciones, reduciendo la carga mental que el estrés cotidiano genera.

Se recomienda realizar actividad física al menos dos horas antes de dormir, esto evitará retardar el inicio del sueño.

Fuente: Ministerio de Salud

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