La Comisión de Narcóticos de la ONU -que concluye este viernes en Viena una reunión sobre las políticas internacionales de drogas- ha aplazado una votación clave que puede reducir las restricciones sobre el uso terapéutico del cannabis.


La votación de los 53 Estados de la Comisión es necesaria después de una recomendación en enero de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para eliminar el cannabis de la lista IV de sustancias prohibidas de la Convención sobre drogas de 1961.

En ese tratado, el cannabis está en las listas I y IV, esta última reservada a las drogas más peligrosas y bajo control más estricto, como la heroína, y a las que se les otorga escaso valor médico.

La recomendación del Comité de Expertos de la OMS en Farmacodependencia -en su primer estudio dedicado al cannabis desde que se fundara la organización en 1949- es retirar esa planta de la lista IV, la más restrictiva, pero que continúe en la I.

En la lista I se encuentran sustancias como la morfina, también bajo control internacional por su carácter adictivo pero accesibles con supervisión profesional por sus reconocidas virtudes médicas.

Este cambio de calado en las convenciones internacionales de la droga más consumida del mundo ha generado un gran debate en la Comisión entre aquellos países con una visión más liberal y los que defienden una política de mano dura.

Si el cannabis quedara solo en la lista I su acceso para fines médicos y terapéuticos sería mucho más fácil que hasta ahora. Además, se recomienda que uno de sus componentes con virtudes terapéuticas, el cannabidiol (CBD), sea retirado del control internacional.

Daniela Bagozzi, portavoz de la OMS, explicó a Efe que la recomendación se basa en las evidencias científicas de que el cannabis tiene virtudes médicas.

“El Comité (de la OMS) recomendó reducir el control del cannabis y compuestos relacionados para garantizar que los pacientes que lo necesiten puedan acceder a terapias probadas”, indicó Bagozzi.

“Un control menor permitiría una mayor investigación científica sobre los posibles usos médicos de esta sustancia. Al mismo tiempo, el nuevo nivel de control recomendado aseguraría restricciones suficientes para proteger de los daños del consumo”, agregó.

En los últimos lustros, más de una treintena de Estados ha legislado sobre el acceso médico al cannabis y sus derivados, ya que han demostrado resultados en una variedad de tratamientos, desde algunas formas de epilepsia hasta terapias paliativas.

Las convenciones le dan a la OMS el mandato de revisar sustancias y recomendar su control adecuado a los Estados, pero son estos los que deciden los cambios en la Comisión de Narcóticos.

La recomendación, en principio, se iba a votar esta semana, pero las divisiones en el seno de la Comisión y la demanda de algunos Estados de que necesitan más tiempo para reflexionar han aplazado la decisión hasta el próximo diciembre o marzo de 2020.

Varios países de Europa y América Latina demandaron una decisión rápida, mientras que Rusia ha definido la recomendación de la OMS como “cuestionable” y basada en pruebas “endebles”, según indicaron a Efe fuentes diplomáticas.

Rusia, que tiene una política antidrogas muy dura, ha sido el país más beligerante contra esta recomendación de la OMS al creer que puede socavar los tratados y abrir la puerta a que más países legalicen el cannabis para fines recreativos. Ese paso ya lo han dado Uruguay, Canadá y diez estados de EE. UU..

El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, dijo en la primera jornada de la Comisión que esas legalizaciones eran “la vía directa hacia el infierno de las drogas”.

Otros países, como México, han recibido de forma positiva la recomendación de la OMS de facilitar el uso terapéutico del cannabis.

Juan Ramón de la Fuente, el nuevo enviado especial en materia de drogas del presidente de México, explicó a Efe en Viena que la recomendación de la OMS es “muy sensata” y un paso en “la dirección correcta”.

“Que la OMS haya tomado esta decisión me parece un cambio radical en la forma de tomarlas, basada en evidencias científicas y no nada más que en aspectos ideológicos”, dijo De la Fuente.

“Esto no es un cambio menor, los que seguimos los planteamientos de la OMS sobre la marihuana vemos con agrado que este cambio radical se tome en base a la evidencia científica”, agregó.

Según Juan Fernández, analista del Consorcio Internacional de Políticas de Drogas, una red de más de 180 ONG, la recomendación se basa en un estudio científico que pone de relieve la incoherencia del sistema de control de drogas de la ONU.

“La Convención de 1961 data de hace más de medio siglo y la prohibición del cannabis -pero también de la hoja de coca y de la adormidera- respondió a lógicas geopolíticas, ideológicas e incluso coloniales”, consideró el experto en declaraciones a Efe.

EFE

Compartí: