Campesinos de tres comunidades del departamento de Itapúa acampan desde hace una semana frente al Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert), en Asunción, para pedir la legalización de sus tierras, en una batalla que se prolonga ya quince años.


Bajo carpas de plástico, tiendas de campaña y ollas con guisos, cerca de 300 familias esperan que el presidente del Indert, Horacio Torres, dé el visto bueno al reconocimiento como propio de los terrenos del predio militar en el que viven.

Uno de los dirigentes campesinos de estas comunidades, Zacarías Agüero, relató a Efe que desde hace quince años viven en esas tierras “sin legalización, sin agua potable y sin servicios de salud”.

“Pedimos encarecidamente al Gobierno y al Estado paraguayo que solucione nuestros problemas (…). Nosotros no podemos vivir en la intemperie, somos familias trabajadoras y tenemos que labrar la tierra para mantener a nuestros hijos”, comentó este pequeño productor.

Agüero es consciente de que “mientras no haya un documento legal” que acredite esos títulos de tierra, él y los miembros de las tres comunidades “casi no figuran” en el país.

Por eso, su intención es estar indefinidamente frente al Indert, hasta lograr una respuesta positiva que les permita levantar sus carpas y regresar al sur del país.

Sin embargo, reconoció que ven “buena predisposición” por parte de Torres y confían en que “los trámites correspondientes para la legalización” ya están encauzados.

En esta lucha, las comunidades campesinas cuentan con el respaldo del senador Sixto Pereira, de la formación opositora de izquierdas Frente Guasu, quien hoy acudió al Indert a reunirse con Torres.

Tras el encuentro, Pereira informó a Efe de que existe el “compromiso de un resolución para comisionar técnicos” que se desplacen al departamento de Itapúa para estudiar estos tres casos.

El trabajo incluye “mesura, ubicación y perimetraje para identificar realmente cuál va a ser el territorio”, para después elaborar un informe y comenzar a trabajar “en un proyecto de loteamiento”.

“En Paraguay, las tierras fueron utilizadas como parte del sosten de la dictadura (1954-1989), tierras malhabidas que en la época de la dictadura se han entregado a personas que no son sujeto de la reforma agraria”, dijo el senador.

“Hay, aparentemente, tierras con propietarios que no se tiene la identidad y no está contemplado en los catastros y registros de la propiedad”, añadió Pereira para ilustrar el problema de la tierra en el país.

Pereira lamentó que la gestión territorial en el país haya cedido a los intereses de “los terratenientes y los sojeros”, mientras que muchos paraguayos, campesinos e indígenas, son expulsados de sus tierras.

“Hay una situación bastante delicada en nuestro país. La desocupación y el crecimiento de la expulsión campesina cada día va a crecer. Es un modelo de Estado y de gestión que protege a los agronegocios”, añadió.

Ese fomento del agronegocio es otra de las preocupaciones de los pequeños productores, que además de verse sin tierra lamentan que la sequía mermará este año su producción, como relató a Efe Maria Sanabria, otra de las campesinas apostadas frente al Indert.

Sanabria, que cultiva soja tempranera, espera una mala recolección para este año y recordó que, además de tierras, también requieren asistencia técnica para “poder vender y comprar después otras cosas”.

Esta mujer llegó hoy a Asunción, en reemplazo de otros compañeros que se volvieron para estar con sus familias o por motivos de salud.

Llegó dispuesta a pedir “un pedazo de tierra” para su familia y a resistir en Asunción hasta que les atiendan y lleven “resultados”.

“Nosotros vinimos a reclamar para nuestros hijos. La mayoría son jóvenes que están acá. Quieren un pedazo de tierra. Nosotros los mayores, aunque tenemos un pedacito, necesitamos para nuestra familia. Yo tengo un pedacito pero para mi familia ya no alcanza”, contó a Efe.

A la espera de la respuesta oficial, estos campesinos de Itapúa seguirán organizados en este campamento frente al Indert, con guitarras y canciones para amenizar el tiempo bajo estas carpas.

Fuente: EFE

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